Mañana vamos a tener la oportunidad de ver el fruto del esfuerzo y de la oración de una iglesia comprometida con la juventud de su pueblo. Invita a más jóvenes, a que asistan. Dios tiene reservado un espacio para ti y tus invitados. No dejes de lado la responsabilidad de traer nuevos jóvenes a que experimenten a Dios de cerca. Y esos nuevos regresen y puedan servir a Dios porque la experiencia que tengan sea significativa. Eso está en nuestras manos, del Señor tenemos el aliento y la sintonía de que será una noche de Bendición.
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