jueves, 16 de agosto de 2012
Un Nuevo Comienzo
domingo, 5 de agosto de 2012
Transformados
miércoles, 1 de agosto de 2012
El Dialogo que nos Une
Dios Ve Nuestro Desierto
martes, 29 de mayo de 2012
En el Secreto de Dios
Efectos Secundarios
lunes, 6 de febrero de 2012
RECUPERANDO LA ESPERANZA
Texto Bíblico: Marcos 5:21-34
Hace unos días hablaba con varias personas y me preguntaban si ¿Dios ya no hace milagros? Tal vez la Iglesia se olvidó que Dios hace milagros. Esas preguntas se quedaron dando vueltas en mi cabeza y me encontré con Jesús caminando y nos sentamos a hablar. Venía de la barca en medio de la tempestad, afirmando su presencia, se encontró luego con un atormentado y lo hizo libre, pero nos detuvimos a hablar de aquella mujer que recuperó la esperanza en medio de la multitud.
Fama y Fortuna
Jesús venía acompañado de una gran multitud y era buscado por Jairo un alto funcionario. Todos querían acercarse a Jesús para obtener algún beneficio. En una tierra oprimida política, social y económicamente, Jesús era una alternativa para la gente. Todos querían acceso al poder y la oportunidad de conquista y de multitudes que Jesús traía. Era el hombre de la alfombra roja, todos querían estar cerca. Y a veces en la Iglesia queremos los puestos, queremos exhibir nuestros dones y ministerios y olvidamos de donde vienen. Pablo nos enseñó: Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1Cor 12:4-7
Una oportunidad
Todos querían una oportunidad de acercarse. Dice el texto: Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban. Una mujer que hacía 12 años padecía de flujo de sangre, no tenía posibilidades. Acercarse a Jesús no tenía posibilidades, era imposible. Todo indicaba que no era posible acercarse a Jesús, el que sanaba a la gente e iba de camino a sanar a la hija de Jairo. Aquella mujer se acercó y tocó su mato buscando la oportunidad. ¿Cuántos estarán buscando una oportunidad para acercarse a la Iglesia para buscar a Dios y los estamos excluyendo en la multitud?
Recuperemos la esperanza
Jesús estaba ahí, había una posibilidad de recuperar la esperanza de una nueva vida. La esperanza de la sanidad estaba tan cerca como se decía: Si toco tan solo su manto, seré salva. Tal vez a tu alrededor hay una multitud que no te deja llegar al Maestro. La multitud del desánimo, del diagnóstico médico, del problema familiar, de la violencia que experimentas. Necesitas el toque de Jesús y no encuentras como llegar a la Iglesia. La Iglesia se ha convertido en una multitud que olvidó modelar a Cristo y solo quiere su fama y fortuna. La Iglesia se convirtió en la multitud que cuestiona, ves que te aprietan y dices que alguien me ha tocado
Conclusión:
La Iglesia tiene que recuperar la esperanza de Puerto Rico. Esta Iglesia debe recordar bien al Rvdo. Apolonio Melecio y su poderoso testimonio cuando albergó tuberculosos y el contrajo la enfermedad y ese Jesús que sanó la mujer caminó con Apolonio y lo sanó. Y es el Jesús que va caminando hoy en cada rincón de este barrio, de estas urbanizaciones, de este pueblo y esta tierra nuestra que va repartiendo sanidad de las enfermedades, sanidad del alma, que camina con la gente. Y la Iglesia no hace milagro, pero Cristo cabeza de la Iglesia sigue haciendo milagros. Hoy yo vine a buscar mi milagro, ¿y tú?En la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Espinosa, Dorado
jueves, 2 de febrero de 2012
Caminando hacia la bendición
Los primeros 14 capítulos del libro de Éxodo nos relatan la historia del pueblo de Israel que Dios hace crecer en Egipto y se convierte en esclavo. Un pueblo que pierde sus privilegios y su libertad, que clama a Dios y es escuchado y al que Dios le da libertad con hechos portentosos, en nuestro tiempo parecería una película con tremendos efectos especiales. Acababan de presenciar milagro tras milagro en su vida y por eso este capítulo 15 comienza con un cántico para adorar a Dios, por lo que ha hecho.
Mar Abierto
Cuando llegan frente al mar se sienten atrapados y comienzan a protestar. Moisés les advierte: “No teman; estén firmes y vean la salvación que Jehová nos da hoy, porque los egipcios que hoy ves, no los volverán a ver nunca más. Jehová peleará por nosotros y nosotros estaremos tranquilos.” (Ex 14:13) Dios abrió el mar Rojo para que el pueblo pasara en seco al otro lado. Separa a su pueblo que va a pie de los que vienen a caballo y con carros. Aún así hay dudas, temores e incertidumbre. Dios les promete libertad, una tierra que fluye leche y miel, próspera y he aquí, están frente al mar con un ejército persiguiéndolos, sin alternativas. Dios abre el mar, y ahoga a los que los persiguen. Es tiempo de cantar y dar crédito a Dios por sus obras, Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.
Desierto y Murmuración
Cuantas veces, Dios nos abre puertas, y vemos los obstáculos antes que la puerta y la promesa de Dios sobre nuestra vida. Primero vieron el Mar inmenso que los atrapaba contra los egipcios. Luego ven el desierto y después se encuentran con las aguas amargas. Cuando la respuesta no es como la esperamos nos levantamos para protestar contra Dios y sus mensajeros. Estamos mirando que salimos de nuestras comodidades, para hacernos parte de los proyectos y sueños de Dios, pero los queremos a nuestra manera. El desierto trae obstáculos, inseguridades, momentos amargos, pero Dios va al desierto con nosotros y nosotras. En ocasiones preferimos la seguridad que nos da la esclavitud a la incertidumbre da la promesa de Dios
Promesa de Dios
Dios prometió libertad, y salieron de Egipto. Dios prometió protección y los cubrió con la nube de día y la columna de fuego. Dios prometió que preservaría sus vidas y echó a faraón y su ejército a la mar y fueron muertos. Dios endulzó las aguas, más adelante dio pan, codornices y todo lo que su pueblo necesitó y más. Dios cumplió cada una de sus promesas en su tiempo
Conclusión:
Acompáñame, cierra por un momento tus ojos. Has estado clamando a Dios y te sientes que estas frente al mar, peor aún, en el desierto sin agua. Hay razón para murmurar contra Dios y todo lo que venga de El. Tal vez piensas que estabas mejor en la esclavitud de servir a los hombres que a Dios. Hoy es día de caminar hacia tu bendición. Habrá obstáculos como el mar, habrá dificultades e incomodidad como en el desierto, pero Dios es tu sanador. “Jehová es mi fortaleza y mi cántico. Ha sido mi salvación. Este es el Dios de mi padre a quién yo enalteceré.” Es Jesús quién caminó a la cruz que te toma de la mano para juntos caminar hacia nuestra bendición.
Dios tú suples lo que yo no tengo: Gracia y unción. Bendice a tu pueblo