domingo, 15 de noviembre de 2015

Solidaridad de Rodillas

Solidaridad de Rodillas

Texto Bíblico: Nehemias 1:1-11

Introducción:

Nehemias era un judio que vivió la cautividad y el exilio de su pueblo, pero que no olvido quien era y de donde salió.  Acomodado en la corte extranjera, era el copero del rey, el hombre mas poderoso de su tiempo, Artajerjes.  Su oficio lo ponía en una posición de confianza y a la vez delicada que podía costarle la vida.  Una verdadera historia de éxito conforme los estándares de nuestro tiempo y también el de Nehemias.  De lo poco que el texto nos dice de Nehemias es que era líder, pero también sensible.  Su sensibilidad lo llevo a ser solidario con sus hermanos y hermanas no conocidos.  Allí en la capital del Reino de turno comienza a tomar forma el proyecto de Dios, para restaurar a su pueblo, para cumplir la promesa en que terminaría la cautividad y se reunirían como un pueblo nuevamente.  Su solidaridad, se transformo en dolor, tristeza y la llevo a sus rodillas.  “El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.  Cuando oí estas palabras me senté y llore, e hice duelo por algunos días, y ayune y ore delante del Dios de los cielos”  De rodillas es la forma mas efectiva de llegar al cielo.

 La Realidad
    Este hombre quería saber la verdad de lo que pasaba con su pueblo.   Pide un 
informe a los que regresaban de Jerusalén, para ver su utilidad.    Aunque el texto no 
lo dice, me parece que ante la sensibilidad que muestra Nehemias, ya había sido 
inquietado por Dios para cumplir la misión.   El cuadro era desolador: están en gran 
mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 
 La realidad de Jerusalén, no es muy distinta de la nuestra.  Los problemas del 
desempleo, la droga, las situaciones de salud, las diversas situaciones familiares 
nos hacen estar en gran mal, con los muros derribados y las puertas quemadas.   
Vidas destrozadas, que no ven oportunidad y muchas veces donde la Iglesia parece 
estar lejos y no encontramos como llegar.  Esas son las historias que hemos tal vez 
vivido, es la historia que conocemos, es el secreto a voces de nuestra comunidad.

  Solidaridad
    Y un hombre decidió cambiar la vida de otros y otras, darles una oportunidad. 
    Escucho lo que sucedía y reacciono con sensibilidad y se volcó al Unico que 
podía hacer algo por su pueblo.  Me senté y llore, e hice duelo por algunos días, y 
ayune y ore, delante del Dios de los cielos.   Usted y yo no podemos cambiar el 
pensamiento, ni la vida de otros y otras, pero podemos ser sensibles a su necesidad. 
 En palabras de apóstol Pablo, reír con los que ríen y llorar con los que lloran.  
 Como Iglesia estamos orando, clamando, intercediendo por las necesidades de la 
comunidad de fe, de la comunidad que nos rodea y tenemos que ayunar para llegar 
y alcanzar las vidas.   Somos solidarios cuando hemos escritos los nombres de 
amigos, familiares, etc, … en nuestra pared de 40 X 40.


   De Rodillas
     Se fue al mejor lugar, de rodillas.  Decidió escribir los nombres, las vidas y las 
historias de los que tenían necesidad en sus rodillas.  Y en una estructura parecida 
al Padrenuestro, comienza adorando al Dios de los cielos, fuerte y grande.  No deja 
lugar para el rey terrenal, que se sentía una deidad, dueño del mundo conocido.  Se 
hace parte del problema, que de generación en generación enfrenta Israel, 
“Confieso los pecados de los hijos de Israel tus siervos que hemos cometido contra 
ti; si, yo y a casa de mi adre hemos pecado.”   Recuerda las promesas de Dios para 
su pueblo y pide al Señor le escuche y atienda.   “Te ruego, oh Jehova, este ahora 
atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes 
desean reverenciar tu nombre, concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia 
delante de aquel varón.  Porque yo servia de copero al rey.”  Se echo a su pueblo, a 
los conocidos y no conocidos en las rodillas, confío en que Dios obraría en su favor.

Conclusión:


El primer paso que tenemos que dar cuando estamos en construcción bajo la mano de Dios es irnos de rodillas.  Tenemos que ver la realidad que nos rodea, sensibilizarnos ante el mal y la afrenta que vive nuestra comunidad.  Es tiempo de llorar, orar y ayunar.  Es tiempo para que el Espíritu Santo reconstruya nuestras vidas y las de nuestra comunidad.  Charles Swindoll escribió un libro que se llama Pasame otro ladrillo, basado en Nehemias, y dice lo siguiente que quiero compartir.  “Pienso que los  muros de nuestras vidas a menudo yacen en ruinas a causa de la negligencia.  El líder que nos conduce a reconstruir los muros es el Espíritu Santo, y El es el que continua la obra de reconstrucción dentro de nosotros.  El hace lo mejor que puede para llamarnos la atención sobre la condición de nuestros muros, pero algunas veces  no oímos lo que nos dice.”  Poco a poco se van deteriorando los muros de nuestra vida espiritual y otras cosas van tomando el lugar de la oración, del momento con Dios, de la lectura bíblica.  Para comenzar nuestro proceso de reconstrucción espiritual,  tenemos que mirarnos, reconocer lo que esta sucediendo, e irnos de rodillas para construir nuestras vidas, y la vida de la Iglesia.  Hago mías las letras de un cántico de Jesus Adrian Romero: Pongo mi vida a tu servicio Senor, no sera mucho pero la entrego hoy, y si mis manos hoy vacías están, puedes llenarlas con tu gran poder y amor, usa mis manos Señor. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Buscando la Presencia de Dios

Buscando la Presencia de Dios

Texto Bíblico: Isaias 6:1-8

Yo quisiera invitarle ahí donde usted esta, que se ponga en pie y me acompañe a cantar Fluye, Espíritu fluye y haz lo que tengas que hacer…

Introducción:

Dios sigue haciendo una convocatoria firme y constante, buscando hombres y mujeres que anhelen estar en Su presencia.  Uno de ellos fue el profeta Isaias.  Ha muerto el rey terrenal del pueblo de Israel, Uzias, de quien el libro de 2 Crónicas nos dice: “De 16 años era Uzias cuando comenzó a reinar, y 52 años reino en Jerusalén…E hizo lo correcto ante los ojos de Jehova, conforme a todas las cosas que habia hecho Amasias, su padre.  Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que busco a Jehova, el lo prospero”(26:3-5)  Aquel hombre que busco a Dios todos los días, ahora ha muerto y es Dios quien se revela al profeta, para calmar su dolor, su incertidumbre y la necesidad saber que Dios les sigue acompañando.  Como lo hizo con Saul, con David y Salomon, lo hizo con Uzias, así también lo hizo con Samuel,  Isaias, Jeremías y Ezequiel, lo sigue haciendo hoy con nosotros y nosotras.  Hoy necesitamos mirar al Señor  que esta sentado sobre un trono alto y sublime y sus faldas llenaban el templo.

I. Vi yo al Señor
      Ya sus ojos no verán al rey Uzias, pero ahora ha visto al rey de Gloria. “En el año que murió el rey Uzias, vi yo al Señor sentado sobre un trono sublime, y sus faldas llenaban el templo.”  Dios nos esta buscando porque quiere darnos una nueva experiencia y nosotros no estamos atento a lo que sucede.  Hoy están los cielos abiertos y su presencia inunda este lugar.  El esta sentado sobre el trono sublime y sus faldas llenan el templo, el estacionamiento y todo nuestro vecindario. La presencia de Dios se hace real entre nosotros y comenzamos a experimentar ese poder del Espíritu Santo en medio nuestro.  Dios quiere hacer de esta casa, de nuestras vidas y nuestras casas SU trono y llenar con Su presencia dondequiera que vayamos.  Dios quiere que Tu salgas a SU encuentro para provocar que Sus faldas llenen TODO nuestro alrededor.

II. Toda la tierra esta llena de su Gloria
      Porque El es fiel, es Santo y es Señor sobre toda la tierra.  Bien dice el salmista, De Jehova es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan.Todas las criaturas celestes alaban al Señor, !Santo, Santo, Santo!, toda la tierra esta  llena de su gloria.  Cuando la Iglesia busca y anhela la presencia de Dios la tierra se llena de su gloria.  Y Dios esta esperando que tu y yo, provoquemos su presencia con nuestra alabanza.  Dios esta buscando un pueblo que quiera tener momentos de intimidad con El, No es hablar de Dios, es experimentar a Dios, es entrar en Su presencia, es estar dispuestos y dispuestas a pagar el precio de vivir con El  y para El.

III. !Ay de mi, han visto mis ojos al Rey
a.El profeta entendió que vivía una experiencia de intimidad con Dios y comenzó a pagar el precio.
La presencia de Dios es tan poderosa, que lo antiguos pensaban que estar cara a cara con Dios era sinónimo de estar muerte.  No se podía salir vivo de un encuentro con Dios.  Isaias reconoce su realidad: “!Ay de mi! que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de un pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehova de los ejércitos.”
!Ay de mi! Porque Dios quiere tratos conmigo y estamos entretenidos en todo lo que pasa a nuestro alrededor.   Podemos hablar de todo y de todos, menos de Cristo.  Seguimos siendo un pueblo de labios inmundos, cuando hablamos de las faltas de los demás y no cuidamos las nuestras.  !Ay de mi! que Dios esta convocando mi vida para Su propósito y Su proyecto y yo coqui, coqui.

Conclusión:

Hoy vuela uno de los serafines, con un carbon encendido, tomado del altar del trono alto y sublime, y toca nuestra boca y nuestra vida para ser marcada.  “He aquí que esto toco tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”  Dios esta buscando gente que quiera ser marcada por Su presencia.  Quisiera compartir un relato del Pastor Tommy Tenney en su libro En la Búsqueda de Dios.  “Por mucho tiempo los creyentes solo hemos permitido al Espíritu Santo tomar control de nosotros hasta cierto punto.  Básicamente, cuando quiera que se sale de nuestra zona de comodidad, o justamente un poquito fuera de nuestro control, entonces tomamos las riendas.  (La Biblia llama a esto en 1Tesalonicenses 5:19, “apagar el Espíritu”) Muchas veces nos detenemos frente al velo del tabernáculo.”

Hoy el desafío es a buscar Su presencia y enfrentar lo que eso trae.  Dios esta buscando verdaderos adoradores, que le adoren en Espíritu y en verdad.  Es un nuevo tiempo agarrados de la mano del Señor, para buscar Su presencia y dirección.  Es hora de permitirle al Espíritu Santo transformar nuestra vida, nuestras actitudes, nuestra relación con El Padre.  Dios busca gente valiente que anhele Su presencia.  ?Estas dispuesto/a a ser moldeado/a asumiendo las consecuencias?

domingo, 31 de mayo de 2015

¿Que Tienes?

¿Qué tienes?

Texto Bíblico: Génesis 21:9-21

Introducción:
Agar, era una mujer que fue víctima de todas las circunstancias de su vida.  La historia bíblica nos dice que era esclava.  Eso nos deja ver que no tenía poder de decisión sobre su vida.  Tiene un hijo producto de una relación impuesta y ahí comienzan los problemas entre ella y Sara, su dueña.  Su vida estuvo marcada por situaciones que ella no buscó o quiso.  En dos ocasiones fue echada de la casa de su señora con su hijo y en ambas ocasiones, experimentó un encuentro con Dios.  En los momentos de crisis, de perdida, de falta de esperanza, Dios se hace presente para la vida de esta familia, no tradicional, pero que estaba en la noticia de Dios.  Agar, la esclava marginada, humillada, tiene una oportunidad para ella y su hijo porque el Dios de la promesa cumple Su Palabra sobre nosotros.  En el desierto de Beerseba tiene un segundo encuentro con el Viviente que me Ve, que se afirma en la promesa, sus ojos fueron abiertos y Dios estuvo con ellos.  Como Agar muchos hoy día vemos la crisis, los conflictos y en ocasiones nos refugiamos debajo del arbusto y nos echamos a morir.  Como a esta mujer, Dios te ve y sale a tu encuentro hoy.

El Conflicto
Ante el nacimiento de Isaac, Agar e Ismael se convierten en un verdadero problema para Sara.  Los celos, la primogenitura y herencia, las burlas entre otras cosas comienzan a tomar protagonismo en esta casa.  Luego del destete de Isaac, Ismael comenzó a burlarse y tal vez hasta reclamar que era el hermano mayor.  Este conflicto había escalado de tal forma, que aunque a Abraham le pareciera injusto e inadecuado, Sara le pide que los echara fuera de la casa.  Cuantas veces nos hemos encontrado en conflictos dentro de los trabajos, de situaciones familiares, diferentes escenarios donde estamos, incluyendo tal vez la Iglesia.  En este conflicto, Agar llevaba la peor parte porque era la esclava, quien no tenía voz, ni voto, cuya opinión no contaba.
La Crisis
Y en ocasiones los conflictos nos llevan a la crisis.  Esta crisis familiar, se convertiría en una crisis mayor al salir de la casa.  Abraham es despojado de uno de sus hijos, Agar es echada al desierto con un pedazo de pan y un odre de agua.  Y cuando todo se acaba acomoda al muchacho y se aleja a un tiro de arco, para no verlo morir.  Muerta en vida ante la crisis, Dios aparece, porque escucha la voz del muchacho.  Ante la crisis, donde no hay agua, donde no hay comida, donde hemos pasado la zarza y el guayacán, Dios escucha nuestra voz y abre nuestros ojos.
Encuentro con Dios
Y ante el clamor de ese muchacho y la crisis de su madre, Dios prepara el escenario para un nuevo y contundente encuentro.  Todos los días Dios sale a nuestro encuentro y nos pregunta, ¿Qué tienes?  En puertorriqueño diría, ¿qué pasa mija o mijo?  Un nuevo encuentro entre esta mujer y el Dios que me Ve.  Un encuentro que produce paz, un encuentro que renueva la promesa, un encuentro que abre los ojos a la bendición y cuidado de Dios.  “Y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar?  No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.  Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.  Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.  Y Dios estaba con el muchacho…” (Genesis 21:17-20ª)  Dios sale a nuestro encuentro para cumplir SU promesa sobre nuestra vida y nuestra casa, pero muchas veces los conflictos y las crisis no nos permiten ver al Dios que nos está mirando presto a abrir nuestros ojos para acompañarnos.

Conclusión:
El mundo que nos ha tocado vivir parecería que está marcado por el conflicto, la crisis, los dimes y diretes en todos los niveles sociales.  Muchas familias se levantan y salen con un odre de agua y un pedazo de pan y se echan a morir debajo del arbusto.  El conflicto familiar, la crisis de salud, el desierto económico nos hace sentarnos a un tiro de arco y no vemos.  En días recientes recibí la noticia de un colega que conozco hace muchos años que se quitó la vida.  Vimos en los medios que la doctora que protagonizó un incidente con unos pacientes, también se echó a morir.  Y esa es la terrible historia de mucha de nuestra gente que todos los días encuentran que se acabó el pan y no hay agua en el odre.  Dios nos está mirando, el Viviente que me Ve, tiene su mirada puesta en nosotros y nosotras.  Su promesa se cumplirá sobre nuestra casa.  Abre tus ojos y mira la fuente de agua que Cristo ha preparado para nuestras familias.  Agua de esperanza, que salta para vida.  No temas, porque Dios ha escuchado hoy tu voz

domingo, 3 de mayo de 2015

Delante de Jesús

Delante de Jesús

Texto Bíblico: Lucas 5:17-26

Jesús había comenzado ya su ministerio de sanidad y salvación.  El evangelista Lucas quien como buen médico cuida y muestra los detalles nos advierte que “su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.  Más el se apartaba a lugares desiertos, y oraba”  Jesús llenaba el Bithorn, llenaba el Choliseo, el Madison Square Garden, póngale nombre, pero siempre se apartaba a orar.  La gente veía algo diferente en este hombre que de Nazaret venía compartiendo un mensaje de oportunidades, de sanidad, de esperanza para un pueblo que al igual que nosotros estaba en bancarrota.  Las crisis traen oportunidades o pueden hundirnos más, todo depende donde nos ubiquemos, ¿queremos estar delante de Jesús, o queremos ver si Jesús nos falla?  Después de 48 años, yo quiero decirles que el evangelio funciona, que trae esperanza y respuesta a nuestra vida y que vivir delante de Jesús sigue siendo la alternativa.

La multitud
Todos querían escuchar a este rabino que venía de Nazaret, sin credenciales importantes.  Su mensaje y testimonio era poderoso, la gente que estaba necesitada de un refrigerio ante la opresión comenzó a mirar a este hombre.  En esta multitud había gente común y corriente como usted y yo, pero también había fariseos y doctores de la ley.  Cuando no hay esperanza, cuando hay un pueblo en crisis las multitudes se reúnen donde parecen que conseguirán un respiro.  Si vemos las noticias, la gente hace filas largas en las ferias de empleo, o cuando abre un negocio; para conseguir un hogar seguro… La gente tiene necesidad, usted y yo que todavía tenemos trabajo, pensión o seguro social, tenemos que ajustarnos porque recibimos lo mismo y nos sobra menos.  Cada vez vemos más y diversos diagnósticos médicos que nos estremecen y nos paralizan.

Delante de Jesús
Como aquel hombre en el lecho somos una sociedad paralizada, por los problemas económicos, sociales, emocionales, de salud física.  Estamos en un lecho donde necesitamos que otros nos ayuden a movernos.  Aquellos hombres que cargaban al paralítico y que Marcos nos dice eran 4, buscaban llevarle dentro y ponerle delante de él.  Como la multitud no les permitía llegar, se subieron al techo “y por el tejado bajaron con el lecho, poniéndolo en medio, delante de Jesús”  Cuando vencemos los obstáculos para ponernos delante de Jesús comenzamos a andar en fe.  Esta semana decidimos romper el techo, vencer el cansancio, los asuntos diarios y de lunes a viernes el templo estuvo abierto para ponernos delante de Jesús.  Para enfrentar la vida, para atender este tiempo que nos ha tocado vivir, tenemos que ser comunidad, ayudarnos y ponernos delante de Jesús.

Asombro
Y al ponernos delante de Jesús, habrá oposición e incredulidad, pero también asombro.  Ante la controversia por el perdón de los pecados, que viene de la creencia que las enfermedades se debían al pecado de la persona o de la familia; Jesús le dice a ese hombre: “Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa.”  Ante aquella multitud, ese hombre que llegó delante de Jesús sin esperanza, cargado por otros, se fue a su casa glorificando a Dios.  “Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas”  Las crisis nos permiten ver las maravillas de Dios.  Las vemos en el texto bíblico, las vimos en el 33, en los 70, a finales de los 80 y las veremos hoy.

Conclusión:
Aquellos 4 hombres y el paralítico entendieron que la única forma de enfrentar la crisis y el momento era siendo comunidad y llegar delante de Jesús.  Usted y yo tenemos que juntos ponernos delante de Jesús.  Tenemos que buscar el espacio, la posibilidad, el momento para estar delante del Señor.  Usted y yo tenemos que buscar el perdón y la sanidad de nuestro cuerpo y nuestras emociones para ser una comunidad sana que reciba la gente y la gente se quede.  Lllegaran paralíticos no solo físicamente, sino emocional y espiritualmente, que literalmente los tendremos que cargar, pero eso requiere fe, eso requiere sanidad de mi parte.  Eso requiere que yo me ponga a los pies de Jesús, reciba su perdón, lo deje arrancar las raíces de amargura de mi corazón y escuche su voz.  Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.  Vamos a salir glorificando a Dios por lo que ha hecho hoy y va a seguir haciendo sobre nuestra casa.

sábado, 25 de abril de 2015

Es Contigo la Cosa



 Texto Bíblico: Éxodo 3:1-12

Introducción: 
Le ha pasado alguna vez, que está hablando con alguien y la persona no le presta atención, y cuando insistimos nos preguntan, ¿me ha
bla a mí?  Sí, contigo es la cosa.  Dios está buscando hablarnos como lo hizo con Abraham, Moisés, María y muchos otros.  Los afanes del día muchas veces no nos permiten escuchar lo que Dios tiene para nosotros, lo que Dios quiere decirnos.  Vamos caminando por la
vida con los audífonos puestos para aislarnos de las situaciones diarias.  Como pasó con Moisés y la zarza, Dios está buscando hablarte, está buscando una relación contigo, mientras nosotros tratamos de hac
erlo a nuestra manera.  Por eso Moisés estaba en Madián, porque trató de hacer las cosas a su manera.  Dios está buscando gente que se quite los audífonos del diario y escuche la dulce voz de Dios hablando a su vida.

Dios nos quiere hablar
Moisés huyó de Egipto, por matar a un egipcio que maltrataba a sus hermanos judíos. Se refugia en la región de Madián donde hace su vida y estaba tranquilo, cómodo viviendo con su familia.  Allí Dios lo busca y usó una zarza que no se consumía.  En el desierto, ver una zarza ardiendo no es difícil, pero, ¿que no se consumiera?  Cuando Dios quiere hablar con nosotros y nosotras El se encarga de
llamar nuestra atención, se pone CREATIVO.  Dios está buscando despertar tu curiosidad, ven busca lo que Dios tiene para ti.  Dios tiene un trato directo, nos llama por nuestro nombre.  Moisés, Moisés, ponga su nombre ahí...

Quita tu calzado, tierra santa es
Cuando Dios quiere hablar contigo, donde estás se convierte en lugar santo.  Esta es tierra santa, desde que entramos en el portón hasta el último punto allá llegando a casa de Jorge y Norma.  Y cada vez que llegamos es tiempo de quitarnos el calzado.  El calzado de nuestra suficiencia, el calzado del yo, el calzado de lo que yo quiero, porque tierra santa es y Dios quiere hablar contigo.  Pssst: Contigo es la cosa.  Nos gustan los actos extraordinarios y sobrenatural es de Dios, pero no nos ponemos en la brecha para escuchar lo que Dios nos quiere decir.  Quítate el calzado para que camines en lo nuevo de
Dios, sin miedo ni temor, de cortaduras, de callos, de que me vean
los pies feos.  Dios tiene planes contigo

Ve, porque yo estaré contigo 
Dios llamó a Moisés porque había un pueblo en necesidad.  “He visto la aflicción de mi pueblo, he oído su clamor, he conocido sus
angustias y he descendido para librarlos.”  “Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?  Y  él respondió: Ve porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.”  Dios está escuchando tu oración, Dios está viendo tu dolor y está descendiendo para obrar.  No te rindas, ahora más que nunca, afina el oído, porque Dios te quiere hablar, Dios te quiere acompañar y Dios te quiere usar.  Es hora de ponernos creativos a la manera de Dios y no de la nuestra.  Estas orando por tu familia, tus hijos, nietos... trae los niños, por ahí se empieza.  Como decían los viejos que me criaron en la Iglesia, orando, orando y con el mazo dando.

Conclusión:
Hace un tiempo alguien me preguntó, Pastora, porque la gente viene y no se queda en la Iglesia.  Otros vienen un tiempo y se van.  Todavía no tengo la respuesta correcta, porque llevamos casi un año, pero creo que Dios ha ido llevándome poco a poco.  Quita tú calzado porque el  lugar en que tú estás lugar santo es.  Lo primero que voy a decir es que esta es tierra santa y no nos pertenece a ninguno de nosotros ni nosotras, esta es la Casa del Señor.  La invitación de hoy es sencilla, Dios te invita a que te quites tú calzado y dejes que Dios te dirija.  El Señor está buscando obreros, no protagonistas, Dios está
llamando servidores, adoradores, no a gente que quiera llamar la atención.  SI tú quieres hacer la diferencia, ser parte de lo nuevo
que Dios quiere hacer, te invito a que te quites el calzado, te acerques al altar como Moisés y le digas, heme aquí.  NO tengas miedo porque Dios no dice, ve porque yo estaré contigo.  Es contigo la cosa...  Puedes conquistar tu casa, pero tienes que dejar a un lado lo que te
detiene y caminar en fe que Dios va contigo.


Fecha: 8 de marzo de 2015
Lugar: ICDC en Guadiana

domingo, 5 de abril de 2015

Desde la Mesa Vemos la Cruz



Desde la Mesa Vemos la Cruz

Texto Bíblico: Lucas 22:7-20
Fecha: 2 de abril 2015
Lugar: ICDC en Guadiana
Ocasión: Jueves Santo

Introducción:
La noche que fue entregado Jesús se sentó a la mesa con los discípulos.  A través de su ministerio la mesa se volvió un lugar de encuentros, enseñanza, transformación, perdón y esperanza.  En medio de la celebración de la fiesta más importante de su cultura, Jesús camina hacia la consumación de su plan de salvación para la humanidad.  La Pascua era la celebración de cómo Dios libró a Israel de la esclavitud en Egipto y era necesario sacrificar el cordero pascual y comerlo con el pan sin levadura.  Ahora Juan el Bautista nos anuncia, que “he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”  La mesa pascual llena de emociones nos prepara para al igual que Jesús mirar a la cruz, con sentido de necesidad.  Los cuatro evangelios y el apóstol Pablo nos relatan lo sucedido esa noche, donde vemos como el testimonio bíblico afirma los eventos de salvación.  El tiempo ha llegado, es hora de ir al encuentro, no sin antes decirnos, haced esto en memoria de mí.  Generación tras generación nos hemos sentado a la mesa en memoria de Su amor, de su perdón, de su gracia, haciendo un nuevo pacto.
  A la mesa del Cordero
“Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.”  El cordero que en Egipto les libró de la muerte de los primogénitos y los sacó a la Tierra Prometida.  Ahora ha llegado el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, que nos quita la esclavitud del pecado, la maldad y la mezquindad. Una nueva mesa se dispone, la mesa del Cordero que trae perdón, amor y esperanza.  No dice donde, solo que era un aposento alto y que todo estaba dispuesto.    Porque lo importante era que aquella mesa cargaba toda nuestra maldad para transformarla en bendición. El plan de Dios comenzó desde el Génesis, y ahora la mesa es la antesala de la Cruz.  “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!”
        En memoria de mí
  Jesús sabía lo que enfrentaba, que después de esa noche, no habría más oportunidad de compartirlo juntos. La nueva pascua, al igual que la primera se convierte en la celebración de esperanza.  “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” Desde la mesa el Maestro nos deja saber que mira a la cruz para darse por nosotros. Desde la mesa se despide pero nos dice, no olviden lo que sucederá. Desde la mesa nos convoca a compartir su legado, sus enseñanzas, su mesa, que incluye y no excluye.
  Nuevo pacto
Desde la mesa, la cruz nos invita a nuevo pacto, pacto de sangre derramada por nosotros y nosotras.  Un nuevo pacto de amor y esperanza donde Dios quiere un trato personal. En la mesa se comienza un nuevo pacto de frente a la cruz, donde se sellará con sangre del nuevo cordero. En la mesa Jesús rodeado de sus íntimos quiere establecer un nuevo pacto con la humanidad y ellos son los testigos. La copa que trae sufrimiento, dolor, carga, tortura, será el nuevo pacto.  Ya no hay que presentarse ante el sacerdote, ahora el Padre mismo nos dio a su Hijo para hacer un nuevo pacto. Ya no hay judío, ni griego, ni hombre, ni mujer, ni esclavo ni libre que no esté cobijado por el nuevo pacto. La sangre de la cruz nos trae una nueva oportunidad.

Conclusión:
Hoy somos invitados desde la mesa a mirar la cruz.  “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Jesús sabía a lo que se enfrentaba y desde la mesa veía a la cruz, con esperanza, con amor, con una oportunidad de perdón.  Hoy leía una reflexión que escribía una gran teóloga, profesora y amiga, la Dra. Agustina Luvis que comparto porque resume la mirada de Jesús desde la mesa hacia la cruz: “En un día como hoy, la Iglesia conmemora aquella tarde de despedida, donde Jesús reúne a sus amistades en aquella mesa. El Jesús, acusado de ser comedor y bebedor, de sentarse con pecadores/ as, incumpliendo el mandato de la ley de no sentarse en silla de escarnecedores.  Allí comparte la cena con quien le habría de vender, con quien le habría de negar, con quienes le abandonarían y con quienes se peleaban por la mejor posición.  Esa mesa sigue siendo una oferta de amistad, y de perdón, sigue siendo una mesa abierta e inclusiva. ¡Es la Mesa de Jesús!
Ese el todo poder de Dios encarnado, ese es el Dios de Jesús. Solo un Dios todopoderoso, puede negarse a ser Dios, despojarse de su divinidad y entrar en la vulnerabilidad humana. ¿Su propósito? Poder entender la naturaleza humana, sus luchas, sus temores, sus debilidades y así caminar junto a nuestra humanidad el camino de la compasión. Porque solamente tiene compasión, quien se coloca en el lugar de quien sufre.  Por eso sigue invitando gente a la mesa, porque en esa mesa hay vida, hay reconciliación y hay esperanza.”