domingo, 31 de mayo de 2015

¿Que Tienes?

¿Qué tienes?

Texto Bíblico: Génesis 21:9-21

Introducción:
Agar, era una mujer que fue víctima de todas las circunstancias de su vida.  La historia bíblica nos dice que era esclava.  Eso nos deja ver que no tenía poder de decisión sobre su vida.  Tiene un hijo producto de una relación impuesta y ahí comienzan los problemas entre ella y Sara, su dueña.  Su vida estuvo marcada por situaciones que ella no buscó o quiso.  En dos ocasiones fue echada de la casa de su señora con su hijo y en ambas ocasiones, experimentó un encuentro con Dios.  En los momentos de crisis, de perdida, de falta de esperanza, Dios se hace presente para la vida de esta familia, no tradicional, pero que estaba en la noticia de Dios.  Agar, la esclava marginada, humillada, tiene una oportunidad para ella y su hijo porque el Dios de la promesa cumple Su Palabra sobre nosotros.  En el desierto de Beerseba tiene un segundo encuentro con el Viviente que me Ve, que se afirma en la promesa, sus ojos fueron abiertos y Dios estuvo con ellos.  Como Agar muchos hoy día vemos la crisis, los conflictos y en ocasiones nos refugiamos debajo del arbusto y nos echamos a morir.  Como a esta mujer, Dios te ve y sale a tu encuentro hoy.

El Conflicto
Ante el nacimiento de Isaac, Agar e Ismael se convierten en un verdadero problema para Sara.  Los celos, la primogenitura y herencia, las burlas entre otras cosas comienzan a tomar protagonismo en esta casa.  Luego del destete de Isaac, Ismael comenzó a burlarse y tal vez hasta reclamar que era el hermano mayor.  Este conflicto había escalado de tal forma, que aunque a Abraham le pareciera injusto e inadecuado, Sara le pide que los echara fuera de la casa.  Cuantas veces nos hemos encontrado en conflictos dentro de los trabajos, de situaciones familiares, diferentes escenarios donde estamos, incluyendo tal vez la Iglesia.  En este conflicto, Agar llevaba la peor parte porque era la esclava, quien no tenía voz, ni voto, cuya opinión no contaba.
La Crisis
Y en ocasiones los conflictos nos llevan a la crisis.  Esta crisis familiar, se convertiría en una crisis mayor al salir de la casa.  Abraham es despojado de uno de sus hijos, Agar es echada al desierto con un pedazo de pan y un odre de agua.  Y cuando todo se acaba acomoda al muchacho y se aleja a un tiro de arco, para no verlo morir.  Muerta en vida ante la crisis, Dios aparece, porque escucha la voz del muchacho.  Ante la crisis, donde no hay agua, donde no hay comida, donde hemos pasado la zarza y el guayacán, Dios escucha nuestra voz y abre nuestros ojos.
Encuentro con Dios
Y ante el clamor de ese muchacho y la crisis de su madre, Dios prepara el escenario para un nuevo y contundente encuentro.  Todos los días Dios sale a nuestro encuentro y nos pregunta, ¿Qué tienes?  En puertorriqueño diría, ¿qué pasa mija o mijo?  Un nuevo encuentro entre esta mujer y el Dios que me Ve.  Un encuentro que produce paz, un encuentro que renueva la promesa, un encuentro que abre los ojos a la bendición y cuidado de Dios.  “Y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar?  No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.  Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.  Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.  Y Dios estaba con el muchacho…” (Genesis 21:17-20ª)  Dios sale a nuestro encuentro para cumplir SU promesa sobre nuestra vida y nuestra casa, pero muchas veces los conflictos y las crisis no nos permiten ver al Dios que nos está mirando presto a abrir nuestros ojos para acompañarnos.

Conclusión:
El mundo que nos ha tocado vivir parecería que está marcado por el conflicto, la crisis, los dimes y diretes en todos los niveles sociales.  Muchas familias se levantan y salen con un odre de agua y un pedazo de pan y se echan a morir debajo del arbusto.  El conflicto familiar, la crisis de salud, el desierto económico nos hace sentarnos a un tiro de arco y no vemos.  En días recientes recibí la noticia de un colega que conozco hace muchos años que se quitó la vida.  Vimos en los medios que la doctora que protagonizó un incidente con unos pacientes, también se echó a morir.  Y esa es la terrible historia de mucha de nuestra gente que todos los días encuentran que se acabó el pan y no hay agua en el odre.  Dios nos está mirando, el Viviente que me Ve, tiene su mirada puesta en nosotros y nosotras.  Su promesa se cumplirá sobre nuestra casa.  Abre tus ojos y mira la fuente de agua que Cristo ha preparado para nuestras familias.  Agua de esperanza, que salta para vida.  No temas, porque Dios ha escuchado hoy tu voz

domingo, 3 de mayo de 2015

Delante de Jesús

Delante de Jesús

Texto Bíblico: Lucas 5:17-26

Jesús había comenzado ya su ministerio de sanidad y salvación.  El evangelista Lucas quien como buen médico cuida y muestra los detalles nos advierte que “su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.  Más el se apartaba a lugares desiertos, y oraba”  Jesús llenaba el Bithorn, llenaba el Choliseo, el Madison Square Garden, póngale nombre, pero siempre se apartaba a orar.  La gente veía algo diferente en este hombre que de Nazaret venía compartiendo un mensaje de oportunidades, de sanidad, de esperanza para un pueblo que al igual que nosotros estaba en bancarrota.  Las crisis traen oportunidades o pueden hundirnos más, todo depende donde nos ubiquemos, ¿queremos estar delante de Jesús, o queremos ver si Jesús nos falla?  Después de 48 años, yo quiero decirles que el evangelio funciona, que trae esperanza y respuesta a nuestra vida y que vivir delante de Jesús sigue siendo la alternativa.

La multitud
Todos querían escuchar a este rabino que venía de Nazaret, sin credenciales importantes.  Su mensaje y testimonio era poderoso, la gente que estaba necesitada de un refrigerio ante la opresión comenzó a mirar a este hombre.  En esta multitud había gente común y corriente como usted y yo, pero también había fariseos y doctores de la ley.  Cuando no hay esperanza, cuando hay un pueblo en crisis las multitudes se reúnen donde parecen que conseguirán un respiro.  Si vemos las noticias, la gente hace filas largas en las ferias de empleo, o cuando abre un negocio; para conseguir un hogar seguro… La gente tiene necesidad, usted y yo que todavía tenemos trabajo, pensión o seguro social, tenemos que ajustarnos porque recibimos lo mismo y nos sobra menos.  Cada vez vemos más y diversos diagnósticos médicos que nos estremecen y nos paralizan.

Delante de Jesús
Como aquel hombre en el lecho somos una sociedad paralizada, por los problemas económicos, sociales, emocionales, de salud física.  Estamos en un lecho donde necesitamos que otros nos ayuden a movernos.  Aquellos hombres que cargaban al paralítico y que Marcos nos dice eran 4, buscaban llevarle dentro y ponerle delante de él.  Como la multitud no les permitía llegar, se subieron al techo “y por el tejado bajaron con el lecho, poniéndolo en medio, delante de Jesús”  Cuando vencemos los obstáculos para ponernos delante de Jesús comenzamos a andar en fe.  Esta semana decidimos romper el techo, vencer el cansancio, los asuntos diarios y de lunes a viernes el templo estuvo abierto para ponernos delante de Jesús.  Para enfrentar la vida, para atender este tiempo que nos ha tocado vivir, tenemos que ser comunidad, ayudarnos y ponernos delante de Jesús.

Asombro
Y al ponernos delante de Jesús, habrá oposición e incredulidad, pero también asombro.  Ante la controversia por el perdón de los pecados, que viene de la creencia que las enfermedades se debían al pecado de la persona o de la familia; Jesús le dice a ese hombre: “Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa.”  Ante aquella multitud, ese hombre que llegó delante de Jesús sin esperanza, cargado por otros, se fue a su casa glorificando a Dios.  “Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas”  Las crisis nos permiten ver las maravillas de Dios.  Las vemos en el texto bíblico, las vimos en el 33, en los 70, a finales de los 80 y las veremos hoy.

Conclusión:
Aquellos 4 hombres y el paralítico entendieron que la única forma de enfrentar la crisis y el momento era siendo comunidad y llegar delante de Jesús.  Usted y yo tenemos que juntos ponernos delante de Jesús.  Tenemos que buscar el espacio, la posibilidad, el momento para estar delante del Señor.  Usted y yo tenemos que buscar el perdón y la sanidad de nuestro cuerpo y nuestras emociones para ser una comunidad sana que reciba la gente y la gente se quede.  Lllegaran paralíticos no solo físicamente, sino emocional y espiritualmente, que literalmente los tendremos que cargar, pero eso requiere fe, eso requiere sanidad de mi parte.  Eso requiere que yo me ponga a los pies de Jesús, reciba su perdón, lo deje arrancar las raíces de amargura de mi corazón y escuche su voz.  Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.  Vamos a salir glorificando a Dios por lo que ha hecho hoy y va a seguir haciendo sobre nuestra casa.