Texto Bíblico: Marcos 5:21-34
Hace unos días hablaba con varias personas y me preguntaban si ¿Dios ya no hace milagros? Tal vez la Iglesia se olvidó que Dios hace milagros. Esas preguntas se quedaron dando vueltas en mi cabeza y me encontré con Jesús caminando y nos sentamos a hablar. Venía de la barca en medio de la tempestad, afirmando su presencia, se encontró luego con un atormentado y lo hizo libre, pero nos detuvimos a hablar de aquella mujer que recuperó la esperanza en medio de la multitud.
Fama y Fortuna
Jesús venía acompañado de una gran multitud y era buscado por Jairo un alto funcionario. Todos querían acercarse a Jesús para obtener algún beneficio. En una tierra oprimida política, social y económicamente, Jesús era una alternativa para la gente. Todos querían acceso al poder y la oportunidad de conquista y de multitudes que Jesús traía. Era el hombre de la alfombra roja, todos querían estar cerca. Y a veces en la Iglesia queremos los puestos, queremos exhibir nuestros dones y ministerios y olvidamos de donde vienen. Pablo nos enseñó: Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1Cor 12:4-7
Una oportunidad
Todos querían una oportunidad de acercarse. Dice el texto: Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban. Una mujer que hacía 12 años padecía de flujo de sangre, no tenía posibilidades. Acercarse a Jesús no tenía posibilidades, era imposible. Todo indicaba que no era posible acercarse a Jesús, el que sanaba a la gente e iba de camino a sanar a la hija de Jairo. Aquella mujer se acercó y tocó su mato buscando la oportunidad. ¿Cuántos estarán buscando una oportunidad para acercarse a la Iglesia para buscar a Dios y los estamos excluyendo en la multitud?
Recuperemos la esperanza
Jesús estaba ahí, había una posibilidad de recuperar la esperanza de una nueva vida. La esperanza de la sanidad estaba tan cerca como se decía: Si toco tan solo su manto, seré salva. Tal vez a tu alrededor hay una multitud que no te deja llegar al Maestro. La multitud del desánimo, del diagnóstico médico, del problema familiar, de la violencia que experimentas. Necesitas el toque de Jesús y no encuentras como llegar a la Iglesia. La Iglesia se ha convertido en una multitud que olvidó modelar a Cristo y solo quiere su fama y fortuna. La Iglesia se convirtió en la multitud que cuestiona, ves que te aprietan y dices que alguien me ha tocado
Conclusión:
La Iglesia tiene que recuperar la esperanza de Puerto Rico. Esta Iglesia debe recordar bien al Rvdo. Apolonio Melecio y su poderoso testimonio cuando albergó tuberculosos y el contrajo la enfermedad y ese Jesús que sanó la mujer caminó con Apolonio y lo sanó. Y es el Jesús que va caminando hoy en cada rincón de este barrio, de estas urbanizaciones, de este pueblo y esta tierra nuestra que va repartiendo sanidad de las enfermedades, sanidad del alma, que camina con la gente. Y la Iglesia no hace milagro, pero Cristo cabeza de la Iglesia sigue haciendo milagros. Hoy yo vine a buscar mi milagro, ¿y tú?En la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Espinosa, Dorado