Texto Biblico: Juan 15:12-17
En estas pasadas semanas hemos visto el poder del amor en el ministerio de Jesús. Ese amor nos distingue como sus discípulos, nos lleva al camino, la verdad y la vida, nos llena de esperanza y nos da paz. Dios siempre ha querido tener una relación con el ser humano. Cuando esa relación quedó rota decidió enviar a su Hijo Unigénito para restablecer esa relación. Jesús estableció una relación de amor y amistad con sus discípulos que también quiere tener con nosotros. Hoy quisiera compartir algunas de las características que forman nuestra amistad con Jesús.
1. Capacidad de amar: El amor es la mayor expresión del Padre con nosotros; El amor del Hijo lo lleva a sacrificio por nosotros; a. El amor es una manifestación del Espíritu; La capacidad de amar nos lleva a perdonar, a la justicia, a pensar en el prójimo y no en nosotros.
2. Obediencia: Ser obedientes a Dios implica renunciar a lo que quiero para que Dios trabaje conmigo, para que me moldee.
3. Ser transformados: La obediencia produce transformación en nuestras vidas; Dejamos de ser siervos para ser amigos, esta es la grandeza del evangelio, somos transformados por el conocimiento; Cuando ocurre esta transformación en nosotros, comenzamos a ver con los lentes de Dios; Cuando somos transformados por el poder de Dios ocurre en nosotros un cambio tal que ya no podemos ser iguales.
4. Llevar fruto que permanezca: El amor, la obediencia y la transformación son marcas que se tienen que ver; Son el fruto que permanece y bendice la vida de otros;
Llevamos fruto:
i. Cuando podemos ser tolerantes en medio de las diferencias
ii. Cuando somos obedientes a lo que Dios demanda de nosotros
iii. Cuando podemos testificar de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas
iv. Cuando podemos amarnos unos a otros como Dios nos ama
v. Cuando podemos sacrificarnos por nuestro prójimo
vi. Cuando simplemente nos volvemos dependientes de Dios
Hay un corito que bien lo describe:
Grande amor, profundo amor el que Dios para mí. No lo puedo entender, pero El me ama, no lo comprendo, pero El me sostendrá. Todo mi ser, se llena de Él, porque profundo e inmenso es su amor.
Hoy Dios está aquí para amarnos como nadie nos puede amar, déjate amar y verás.
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