¡Dejando Huellas!
Texto Bíblico: Mateo 26:6-13
Fecha: Domingo, 28 febrero 2010
Lugar: ICDC Caguas
Introducción:
Durante estos 4 domingos hemos discutido en el Encuentro Bíblico, historias que han dejado huellas y son relatadas por los evangelistas. En la porción que hemos leído hoy y nos sirve de base para compartir en la mañana, vemos una mujer que deja huellas muy profundas en el ministerio de Jesús. “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella” Hay gente que marca nuestras vidas de forma tal que ocupan un lugar especial en nuestra historia de vida. Si yo hablo de la Rvda. Juana Santana, que marcó mi vida y la de mucha gente de manera poderosa. Pero si mencionara a la Hna. Carmen Vissepó, nadie la conoce. Esta hermana organizaba las Escuelas Bíblicas de Extensión los sábados en la ICDC en Lomas Verdes y junto a su esposo Juan y otros hermanos recogían todos esos niños y niñas para llevarlos a la Iglesia el domingo. Era una persona anónima que marcó la vida de mucha gente en nuestra Iglesia.
I. Unción
a. La unción es un símbolo de distinción, que significa separación o consagración de alguien, también se usaba como preparación para la tumba.
b. En los tiempos de Jesús ungir la cabeza de alguien era símbolo de respeto, de distinción, era una comisión.
c. Jesús estaba en Jerusalén, camino a su encuentro con el Padre y se detiene a compartir la mesa en casa de Simón el leproso. Un hombre que lleva el estigma de ser conocido como el leproso.
d. Allí una mujer de quien no conoces ni siquiera su nombre prepara a Jesús en su recta final.
e. Jesús es preparado para cumplir su misión: ha venido a salvar su pueblo (Mateo 1)
f. Hoy Dios nos separa y nos consagra para dejar huellas.
g. Huellas profundas que marcan la vida del prójimo, del que sufre, del que no tiene esperanza.
h. Somos ungidos/as para proclamar las buenas noticias de la esperanza de vivir el Evangelio de Jesucristo.
II. Preparación
a. Somos ungidos/as en preparación para lo que Dios demanda de nosotros, pero también para enfrentar los retos y las tempestades del diario vivir.
b. Vamos a la escuela del Espíritu para…
i. Recordar las enseñanzas del Maestro
ii. Caminar en Su voluntad
iii. Recibir los dones del Espíritu para provecho de todos
iv. Proclamar y testificar las obras de Dios en nuestra vida
c. Nos vamos preparando para vivir Pentecostés y tener una experiencia extraordinaria de encuentro con el Señor.
d. Seremos ungidos con aceite y seremos ungidos con el Espíritu Santo que nos capacita…
i. Para hablar de forma tal que otros nos comprendan
ii. Comprender el sacrificio de la cruz y la resurrección
iii. Para llevar libertad al cautivo, vista a los ciegos
iv. Para dejar huella en la vida de otros y otras
III. Testimonio
a. La herramienta más poderosa que tenemos para marcar la vida des otros
b. Es la forma en que Jesús llegaba a la gente, por su testimonio, por el testimonio de los que sanó, libertó, alimentó, mucha gente le siguió.
c. En tiempos de Jesús y de los comienzos de la Iglesia, el Evangelio fue creciendo por el testimonio de una Iglesia que vivía y predicaba.
d. Hechos 2:44-47 nos dice: “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas; vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo el favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
e. Había una Iglesia y unos discípulos y discípulas marcando la vida de la gente con esperanza en medio de la persecución, de la situación política y económica.
f. La Iglesia no puede claudicar a su mensaje
g. La Iglesia tiene que ser pertinente a su tiempo, a su realidad y a su contexto.
h. La Iglesia tiene que dejar huellas en nuestras vidas, en la vida de la Esc. Manuela Toro, de Condado Moderno, de Caguas, de PR, del mundo entero
Conclusión:
Donde quiera que se predique este evangelio que haya memoria de nuestras vidas. ¿Cuál es nuestra respuesta al reto de Dios para nuestro tiempo?
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