domingo, 15 de noviembre de 2015

Solidaridad de Rodillas

Solidaridad de Rodillas

Texto Bíblico: Nehemias 1:1-11

Introducción:

Nehemias era un judio que vivió la cautividad y el exilio de su pueblo, pero que no olvido quien era y de donde salió.  Acomodado en la corte extranjera, era el copero del rey, el hombre mas poderoso de su tiempo, Artajerjes.  Su oficio lo ponía en una posición de confianza y a la vez delicada que podía costarle la vida.  Una verdadera historia de éxito conforme los estándares de nuestro tiempo y también el de Nehemias.  De lo poco que el texto nos dice de Nehemias es que era líder, pero también sensible.  Su sensibilidad lo llevo a ser solidario con sus hermanos y hermanas no conocidos.  Allí en la capital del Reino de turno comienza a tomar forma el proyecto de Dios, para restaurar a su pueblo, para cumplir la promesa en que terminaría la cautividad y se reunirían como un pueblo nuevamente.  Su solidaridad, se transformo en dolor, tristeza y la llevo a sus rodillas.  “El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.  Cuando oí estas palabras me senté y llore, e hice duelo por algunos días, y ayune y ore delante del Dios de los cielos”  De rodillas es la forma mas efectiva de llegar al cielo.

 La Realidad
    Este hombre quería saber la verdad de lo que pasaba con su pueblo.   Pide un 
informe a los que regresaban de Jerusalén, para ver su utilidad.    Aunque el texto no 
lo dice, me parece que ante la sensibilidad que muestra Nehemias, ya había sido 
inquietado por Dios para cumplir la misión.   El cuadro era desolador: están en gran 
mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 
 La realidad de Jerusalén, no es muy distinta de la nuestra.  Los problemas del 
desempleo, la droga, las situaciones de salud, las diversas situaciones familiares 
nos hacen estar en gran mal, con los muros derribados y las puertas quemadas.   
Vidas destrozadas, que no ven oportunidad y muchas veces donde la Iglesia parece 
estar lejos y no encontramos como llegar.  Esas son las historias que hemos tal vez 
vivido, es la historia que conocemos, es el secreto a voces de nuestra comunidad.

  Solidaridad
    Y un hombre decidió cambiar la vida de otros y otras, darles una oportunidad. 
    Escucho lo que sucedía y reacciono con sensibilidad y se volcó al Unico que 
podía hacer algo por su pueblo.  Me senté y llore, e hice duelo por algunos días, y 
ayune y ore, delante del Dios de los cielos.   Usted y yo no podemos cambiar el 
pensamiento, ni la vida de otros y otras, pero podemos ser sensibles a su necesidad. 
 En palabras de apóstol Pablo, reír con los que ríen y llorar con los que lloran.  
 Como Iglesia estamos orando, clamando, intercediendo por las necesidades de la 
comunidad de fe, de la comunidad que nos rodea y tenemos que ayunar para llegar 
y alcanzar las vidas.   Somos solidarios cuando hemos escritos los nombres de 
amigos, familiares, etc, … en nuestra pared de 40 X 40.


   De Rodillas
     Se fue al mejor lugar, de rodillas.  Decidió escribir los nombres, las vidas y las 
historias de los que tenían necesidad en sus rodillas.  Y en una estructura parecida 
al Padrenuestro, comienza adorando al Dios de los cielos, fuerte y grande.  No deja 
lugar para el rey terrenal, que se sentía una deidad, dueño del mundo conocido.  Se 
hace parte del problema, que de generación en generación enfrenta Israel, 
“Confieso los pecados de los hijos de Israel tus siervos que hemos cometido contra 
ti; si, yo y a casa de mi adre hemos pecado.”   Recuerda las promesas de Dios para 
su pueblo y pide al Señor le escuche y atienda.   “Te ruego, oh Jehova, este ahora 
atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes 
desean reverenciar tu nombre, concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia 
delante de aquel varón.  Porque yo servia de copero al rey.”  Se echo a su pueblo, a 
los conocidos y no conocidos en las rodillas, confío en que Dios obraría en su favor.

Conclusión:


El primer paso que tenemos que dar cuando estamos en construcción bajo la mano de Dios es irnos de rodillas.  Tenemos que ver la realidad que nos rodea, sensibilizarnos ante el mal y la afrenta que vive nuestra comunidad.  Es tiempo de llorar, orar y ayunar.  Es tiempo para que el Espíritu Santo reconstruya nuestras vidas y las de nuestra comunidad.  Charles Swindoll escribió un libro que se llama Pasame otro ladrillo, basado en Nehemias, y dice lo siguiente que quiero compartir.  “Pienso que los  muros de nuestras vidas a menudo yacen en ruinas a causa de la negligencia.  El líder que nos conduce a reconstruir los muros es el Espíritu Santo, y El es el que continua la obra de reconstrucción dentro de nosotros.  El hace lo mejor que puede para llamarnos la atención sobre la condición de nuestros muros, pero algunas veces  no oímos lo que nos dice.”  Poco a poco se van deteriorando los muros de nuestra vida espiritual y otras cosas van tomando el lugar de la oración, del momento con Dios, de la lectura bíblica.  Para comenzar nuestro proceso de reconstrucción espiritual,  tenemos que mirarnos, reconocer lo que esta sucediendo, e irnos de rodillas para construir nuestras vidas, y la vida de la Iglesia.  Hago mías las letras de un cántico de Jesus Adrian Romero: Pongo mi vida a tu servicio Senor, no sera mucho pero la entrego hoy, y si mis manos hoy vacías están, puedes llenarlas con tu gran poder y amor, usa mis manos Señor. 

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