Solidaridad
de Rodillas
Texto Bíblico: Nehemias 1:1-11
Introducción:
Nehemias era un judio que vivió la cautividad y el exilio de su pueblo,
pero que no olvido quien era y de donde salió.
Acomodado en la corte extranjera, era el copero del rey, el hombre mas
poderoso de su tiempo, Artajerjes. Su
oficio lo ponía en una posición de confianza y a la vez delicada que podía
costarle la vida. Una verdadera historia
de éxito conforme los estándares de nuestro tiempo y también el de Nehemias. De lo poco que el texto nos dice de Nehemias
es que era líder, pero también sensible.
Su sensibilidad lo llevo a ser solidario con sus hermanos y hermanas no
conocidos. Allí en la capital del Reino
de turno comienza a tomar forma el proyecto de Dios, para restaurar a su
pueblo, para cumplir la promesa en que terminaría la cautividad y se reunirían
como un pueblo nuevamente. Su
solidaridad, se transformo en dolor, tristeza y la llevo a sus rodillas. “El remanente, los
que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y
afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y llore, e
hice duelo por algunos días, y ayune y ore delante del Dios de los cielos” De rodillas es la forma mas efectiva de
llegar al cielo.
La Realidad
Este hombre quería saber
la verdad de lo que pasaba con su pueblo. Pide un
informe a los que
regresaban de Jerusalén, para ver su utilidad. Aunque el texto no
lo
dice, me parece que ante la sensibilidad que muestra Nehemias, ya había sido
inquietado por Dios para cumplir la misión. El cuadro era desolador: están
en gran
mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas
a fuego.
La realidad de Jerusalén,
no es muy distinta de la nuestra. Los
problemas del
desempleo, la droga, las situaciones de salud, las diversas
situaciones familiares
nos hacen estar en gran mal, con los muros derribados y
las puertas quemadas.
Vidas destrozadas, que no
ven oportunidad y muchas veces donde la Iglesia parece
estar lejos y no
encontramos como llegar. Esas son las historias
que hemos tal vez
vivido, es la historia que conocemos, es el secreto a voces
de nuestra comunidad.
Solidaridad
Y un hombre decidió
cambiar la vida de otros y otras, darles una oportunidad.
Escucho lo que sucedía y
reacciono con sensibilidad y se volcó al Unico que
podía hacer algo por su
pueblo. Me senté y llore, e hice
duelo por algunos días, y
ayune y ore, delante del Dios de los cielos. Usted y yo no podemos
cambiar el
pensamiento, ni la vida de otros y otras, pero podemos ser sensibles
a su necesidad.
En palabras de apóstol
Pablo, reír con los que ríen y llorar con los que lloran.
Como Iglesia estamos
orando, clamando, intercediendo por las necesidades de la
comunidad de fe, de
la comunidad que nos rodea y tenemos que ayunar para llegar
y alcanzar las
vidas. Somos solidarios cuando
hemos escritos los nombres de
amigos, familiares, etc, … en nuestra pared de 40
X 40.
De Rodillas
Se fue al mejor lugar, de
rodillas. Decidió escribir los nombres,
las vidas y las
historias de los que tenían necesidad en sus rodillas. Y en una estructura
parecida
al Padrenuestro, comienza adorando al Dios de los cielos, fuerte y
grande. No deja
lugar para el rey
terrenal, que se sentía una deidad, dueño del mundo conocido. Se
hace parte del
problema, que de generación en generación enfrenta Israel,
“Confieso los pecados de los hijos de Israel tus siervos que
hemos cometido contra
ti; si, yo y a casa de mi adre hemos pecado.” Recuerda las promesas de
Dios para
su pueblo y pide al Señor le escuche y atienda. “Te
ruego, oh Jehova, este ahora
atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración
de tus siervos, quienes
desean reverenciar tu nombre, concede ahora buen éxito
a tu siervo, y dale gracia
delante de aquel varón. Porque yo servia de copero al rey.” Se echo a su pueblo, a
los conocidos y no conocidos en
las rodillas, confío en que Dios obraría en su favor.
Conclusión:
El primer paso que tenemos que dar cuando estamos en construcción bajo la
mano de Dios es irnos de rodillas.
Tenemos que ver la realidad que nos rodea, sensibilizarnos ante el mal y
la afrenta que vive nuestra comunidad.
Es tiempo de llorar, orar y ayunar.
Es tiempo para que el Espíritu Santo reconstruya nuestras vidas y las de
nuestra comunidad. Charles Swindoll escribió
un libro que se llama Pasame otro ladrillo, basado en Nehemias, y dice lo
siguiente que quiero compartir. “Pienso que los muros de nuestras vidas a menudo yacen en
ruinas a causa de la negligencia. El líder
que nos conduce a reconstruir los muros es el Espíritu Santo, y El es el que
continua la obra de reconstrucción dentro de nosotros. El hace lo mejor que puede para llamarnos la atención
sobre la condición de nuestros muros, pero algunas veces no oímos lo que nos dice.” Poco a poco se
van deteriorando los muros de nuestra vida espiritual y otras cosas van tomando
el lugar de la oración, del momento con Dios, de la lectura bíblica. Para comenzar nuestro proceso de reconstrucción
espiritual, tenemos que mirarnos,
reconocer lo que esta sucediendo, e irnos de rodillas para construir nuestras
vidas, y la vida de la Iglesia. Hago mías
las letras de un cántico de Jesus Adrian Romero: Pongo mi vida a tu servicio Senor, no sera mucho pero la
entrego hoy, y si mis manos hoy vacías están, puedes llenarlas con tu gran poder
y amor, usa mis manos Señor.
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