En un país donde a la gente le encanta el poder y la autoridad, donde todos quieren proclamarse o ser proclamados líderes; la Iglesia y el pueblo de Dios necesita más que nunca ser llenos del Espíritu Santo. Para nosotros y nosotras ser llenos del Espíritu Santo tenemos que buscar a Dios, aceptar que Jesús es nuestro Señor y que el Espíritu comience a obrar en nuestra vida. Este es el tiempo de Dios, es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación. Hoy es el tiempo de Dios sobre nuestras vidas.
Llenos del poder del Espíritu Santo
Este capítulo 4 nos habla de ser llenos del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios llenó a Jesús con su poder… el Espíritu lo guió al desierto (4:1). Jesús llegó a la región de Galilea lleno del poder del Espíritu Santo (4:14-15) El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me eligió y me envió (4:16) A los discípulos Jesús mismo les dice en Hechos 1:8, “Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí, … Me pregunto, con promesas como estas, ¿con qué estamos llenando nuestra vida? Ser llenos del poder de Dios, de la autoridad de su Espíritu nos permite entender, discernir y vivir en medio de los tiempos de bonanza y dificultad y traer en nuestra boca una palabra de esperanza y una actitud de transformar nuestra realidad.
Usando el poder del Espíritu Santo
Lleno del poder Jesús pudo reprender y enfrentar los ataques del enemigo, en la tentación en el desierto. Enseñó en Galilea y en Nazaret. Fue enviado a dar buenas noticias a los pobres, anunciar libertad a los presos, devolverles la vista a los ciegos, rescatar a los que son maltratados. Los apóstoles, predicaron, echaron fuera demonios, bautizaron y soportaron la cárcel y todos los maltratos de que fueron víctimas, por estar llenos del poder de Dios. El griego del Espíritu significa dumanis, que es dínamo, que es poder de Dios. No hemos recibido espíritu de cobardía, sino poder de Dios. Para eso tenemos que atrevernos a hacer lo que Dios pide de nosotros y nosotras, que no dejemos a un lado la autoridad de su Espíritu.
Predicando con Poder del Espíritu Santo
Solo creyendo que Dios nos usará, podemos anunciar que este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación. Puerto Rico está lleno de templos, de corporaciones llamadas iglesias, de centros de entretenimiento sano, pero escaso de Iglesias y creyentes dispuestos y dispuestas a predicar con el poder del Espíritu Santo. Hay momentos, donde a todos y todas nos fallan las fuerzas, pero Jesús fue claro al decirnos, he aquí yo estaré contigo todos los días hasta el fin. ¿Quieres predicar con poder del Espíritu Santo?, busca, escudriña la palabra. Provoca a Dios y provoca un encuentro para que puedas experimentar las palabras del profeta que se cumplen en Jesús, “El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me eligió y me envió, para buenas noticias a los pobres, para anunciar libertad a los prisioneros, para devolverles la vista a los ciegos, para rescatar a los que son maltratados, y para anunciar a todos que este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación.” Predicar con el poder del Espíritu es anunciar que Dios está con nosotros, que sana, salva y restaura y que nosotros oramos, compartimos la Palabra y Dios actúa en medio de toda situación. Es echar fuera el temor y dejar obrar a Dios.
Espíritu Santo, Tú nos unges.
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