jueves, 2 de febrero de 2012

Caminando hacia la bendición

Texto Bíblico: Éxodo 15:1-2, 22-26

Los primeros 14 capítulos del libro de Éxodo nos relatan la historia del pueblo de Israel que Dios hace crecer en Egipto y se convierte en esclavo. Un pueblo que pierde sus privilegios y su libertad, que clama a Dios y es escuchado y al que Dios le da libertad con hechos portentosos, en nuestro tiempo parecería una película con tremendos efectos especiales. Acababan de presenciar milagro tras milagro en su vida y por eso este capítulo 15 comienza con un cántico para adorar a Dios, por lo que ha hecho.

Mar Abierto

Cuando llegan frente al mar se sienten atrapados y comienzan a protestar. Moisés les advierte: “No teman; estén firmes y vean la salvación que Jehová nos da hoy, porque los egipcios que hoy ves, no los volverán a ver nunca más. Jehová peleará por nosotros y nosotros estaremos tranquilos.” (Ex 14:13) Dios abrió el mar Rojo para que el pueblo pasara en seco al otro lado. Separa a su pueblo que va a pie de los que vienen a caballo y con carros. Aún así hay dudas, temores e incertidumbre. Dios les promete libertad, una tierra que fluye leche y miel, próspera y he aquí, están frente al mar con un ejército persiguiéndolos, sin alternativas. Dios abre el mar, y ahoga a los que los persiguen. Es tiempo de cantar y dar crédito a Dios por sus obras, Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Desierto y Murmuración

Cuantas veces, Dios nos abre puertas, y vemos los obstáculos antes que la puerta y la promesa de Dios sobre nuestra vida. Primero vieron el Mar inmenso que los atrapaba contra los egipcios. Luego ven el desierto y después se encuentran con las aguas amargas. Cuando la respuesta no es como la esperamos nos levantamos para protestar contra Dios y sus mensajeros. Estamos mirando que salimos de nuestras comodidades, para hacernos parte de los proyectos y sueños de Dios, pero los queremos a nuestra manera. El desierto trae obstáculos, inseguridades, momentos amargos, pero Dios va al desierto con nosotros y nosotras. En ocasiones preferimos la seguridad que nos da la esclavitud a la incertidumbre da la promesa de Dios

Promesa de Dios

Dios prometió libertad, y salieron de Egipto. Dios prometió protección y los cubrió con la nube de día y la columna de fuego. Dios prometió que preservaría sus vidas y echó a faraón y su ejército a la mar y fueron muertos. Dios endulzó las aguas, más adelante dio pan, codornices y todo lo que su pueblo necesitó y más. Dios cumplió cada una de sus promesas en su tiempo

Conclusión:

Acompáñame, cierra por un momento tus ojos. Has estado clamando a Dios y te sientes que estas frente al mar, peor aún, en el desierto sin agua. Hay razón para murmurar contra Dios y todo lo que venga de El. Tal vez piensas que estabas mejor en la esclavitud de servir a los hombres que a Dios. Hoy es día de caminar hacia tu bendición. Habrá obstáculos como el mar, habrá dificultades e incomodidad como en el desierto, pero Dios es tu sanador. “Jehová es mi fortaleza y mi cántico. Ha sido mi salvación. Este es el Dios de mi padre a quién yo enalteceré.” Es Jesús quién caminó a la cruz que te toma de la mano para juntos caminar hacia nuestra bendición.

Dios tú suples lo que yo no tengo: Gracia y unción. Bendice a tu pueblo

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