domingo, 5 de abril de 2015

Desde la Mesa Vemos la Cruz



Desde la Mesa Vemos la Cruz

Texto Bíblico: Lucas 22:7-20
Fecha: 2 de abril 2015
Lugar: ICDC en Guadiana
Ocasión: Jueves Santo

Introducción:
La noche que fue entregado Jesús se sentó a la mesa con los discípulos.  A través de su ministerio la mesa se volvió un lugar de encuentros, enseñanza, transformación, perdón y esperanza.  En medio de la celebración de la fiesta más importante de su cultura, Jesús camina hacia la consumación de su plan de salvación para la humanidad.  La Pascua era la celebración de cómo Dios libró a Israel de la esclavitud en Egipto y era necesario sacrificar el cordero pascual y comerlo con el pan sin levadura.  Ahora Juan el Bautista nos anuncia, que “he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”  La mesa pascual llena de emociones nos prepara para al igual que Jesús mirar a la cruz, con sentido de necesidad.  Los cuatro evangelios y el apóstol Pablo nos relatan lo sucedido esa noche, donde vemos como el testimonio bíblico afirma los eventos de salvación.  El tiempo ha llegado, es hora de ir al encuentro, no sin antes decirnos, haced esto en memoria de mí.  Generación tras generación nos hemos sentado a la mesa en memoria de Su amor, de su perdón, de su gracia, haciendo un nuevo pacto.
  A la mesa del Cordero
“Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.”  El cordero que en Egipto les libró de la muerte de los primogénitos y los sacó a la Tierra Prometida.  Ahora ha llegado el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, que nos quita la esclavitud del pecado, la maldad y la mezquindad. Una nueva mesa se dispone, la mesa del Cordero que trae perdón, amor y esperanza.  No dice donde, solo que era un aposento alto y que todo estaba dispuesto.    Porque lo importante era que aquella mesa cargaba toda nuestra maldad para transformarla en bendición. El plan de Dios comenzó desde el Génesis, y ahora la mesa es la antesala de la Cruz.  “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!”
        En memoria de mí
  Jesús sabía lo que enfrentaba, que después de esa noche, no habría más oportunidad de compartirlo juntos. La nueva pascua, al igual que la primera se convierte en la celebración de esperanza.  “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” Desde la mesa el Maestro nos deja saber que mira a la cruz para darse por nosotros. Desde la mesa se despide pero nos dice, no olviden lo que sucederá. Desde la mesa nos convoca a compartir su legado, sus enseñanzas, su mesa, que incluye y no excluye.
  Nuevo pacto
Desde la mesa, la cruz nos invita a nuevo pacto, pacto de sangre derramada por nosotros y nosotras.  Un nuevo pacto de amor y esperanza donde Dios quiere un trato personal. En la mesa se comienza un nuevo pacto de frente a la cruz, donde se sellará con sangre del nuevo cordero. En la mesa Jesús rodeado de sus íntimos quiere establecer un nuevo pacto con la humanidad y ellos son los testigos. La copa que trae sufrimiento, dolor, carga, tortura, será el nuevo pacto.  Ya no hay que presentarse ante el sacerdote, ahora el Padre mismo nos dio a su Hijo para hacer un nuevo pacto. Ya no hay judío, ni griego, ni hombre, ni mujer, ni esclavo ni libre que no esté cobijado por el nuevo pacto. La sangre de la cruz nos trae una nueva oportunidad.

Conclusión:
Hoy somos invitados desde la mesa a mirar la cruz.  “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Jesús sabía a lo que se enfrentaba y desde la mesa veía a la cruz, con esperanza, con amor, con una oportunidad de perdón.  Hoy leía una reflexión que escribía una gran teóloga, profesora y amiga, la Dra. Agustina Luvis que comparto porque resume la mirada de Jesús desde la mesa hacia la cruz: “En un día como hoy, la Iglesia conmemora aquella tarde de despedida, donde Jesús reúne a sus amistades en aquella mesa. El Jesús, acusado de ser comedor y bebedor, de sentarse con pecadores/ as, incumpliendo el mandato de la ley de no sentarse en silla de escarnecedores.  Allí comparte la cena con quien le habría de vender, con quien le habría de negar, con quienes le abandonarían y con quienes se peleaban por la mejor posición.  Esa mesa sigue siendo una oferta de amistad, y de perdón, sigue siendo una mesa abierta e inclusiva. ¡Es la Mesa de Jesús!
Ese el todo poder de Dios encarnado, ese es el Dios de Jesús. Solo un Dios todopoderoso, puede negarse a ser Dios, despojarse de su divinidad y entrar en la vulnerabilidad humana. ¿Su propósito? Poder entender la naturaleza humana, sus luchas, sus temores, sus debilidades y así caminar junto a nuestra humanidad el camino de la compasión. Porque solamente tiene compasión, quien se coloca en el lugar de quien sufre.  Por eso sigue invitando gente a la mesa, porque en esa mesa hay vida, hay reconciliación y hay esperanza.”

No hay comentarios: