Texto Bíblico: 2 Reyes 4:1-7
Introducción:
El texto que compartimos esta mañana, nos habla de una
mujer casada con un profeta de Dios, que pierde a su esposo y a causa de las
deudas está a punto de perder a sus hijos también. De lo que el texto nos dice parece ser una
muerte inesperada, para la que no estaban preparados. Esa mujer va a reclamarle al profeta Eliseo
en medio de su dolor, de su confusión, de su perdida, porque necesitaba
experimenta la ayuda del profeta y la presencia de Dios. Las crisis llegan aún para nosotros y
nosotras que somos creyentes. El dolor
toca a todas las puertas de nuestro Puerto Rico del 2012. Todos los días escuchamos el reclamo de la
sociedad a la Iglesia, porque estamos viviendo un momento social fuerte. Pero en medio de todas nuestras circunstancias
Dios nos ofrece alternativas, esperanza y un nuevo comienzo en Cristo.
El momento duro
llega
A todos los seres humanos nos pueden llegar
momentos de crisis, de tristeza y dificultad.
En nuestro Puerto Rico la economía, la criminalidad y otras situaciones
que enfrentamos tocan a la puerta de nuestras familias. Aún usted y yo que somos gente de Dios nos
enfrentamos al desempleo, a la muerte, los divorcios, los diagnósticos médicos
y tantas otras cosas que nos hacen olvidarnos de la presencia de Dios en
nuestras vidas. En momentos de tristeza
y dificultad nos planteamos igual que la mujer, tú sabes que tu siervo o tu
sierva era temeroso de Dios, ¿por qué esto me pasa a mí? Hay momentos donde surgen muchas preguntas y
no encontramos respuestas. Momentos
donde clamamos como Jesús el Salmo 22: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi
clamor? Dios mío, clamo de día y no me
respondes; y de noche, y no hay reposo para mí.”
Ayuda: En comunidad
Cuando parece no haber respuestas, es el
momento de salir a buscar la presencia del Señor. La viuda del aceite buscó ayuda en Eliseo,
quien como consejero espiritual acompañó a esta mujer. Y la envió a buscar lo que tenía en su hogar
y las vasijas en casa de sus vecinos. Dios
nos ha llenado de recursos y en ocasiones pensamos que todas las soluciones a nuestros
problemas son sobrenaturales, o las encontramos fuera del hogar. ¿Qué tienes en casa? ¿Qué Dios ha puesto en
tu vida? Busca la vasija de aceite,
busca esa unción fresca que nos da el Espíritu Santo y derrama tu alma y tu
corazón a Dios. Es hora de ser de
bendición a otros y otras en medio de la crisis. Dios está obrando a favor nuestro y nos da
una nueva oportunidad para comenzar.
Un Nuevo Comienzo
La viuda del profeta tuvo una experiencia
renovada con Dios. Lo que tenía Dios lo
multiplicó, como Jesús multiplicó los panes y los peces. Cuando se acabaron las vasijas, terminó el
aceite y Eliseo le dice: “Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y
tus hijos vivan de lo que quede.” Había
un nuevo comienzo para esa familia, porque Dios estaba obrando en su hogar. Cuando ponemos nuestra mirada en Cristo y no
en los problemas comenzamos a cambiar el lente.
Dejamos de ver lo que nos destruye y comenzamos a experimentar el
acompañamiento de Dios en medio de nuestras circunstancias. Entonces podemos decir ante el diagnóstico
médico: “Basta con que digas la palabra y seré sano/a” (Lucas 7:7b); puedo
decirle a la carta de despido: “Y el Señor proveerá mucho más abundantemente de
lo que podemos pedir e imaginar” Puedo
enfrentar la crisis financiera y decir como Job: “Jehová dio y Jehová quitó,
sea bendito el nombre del Señor.” (Job 1:21b)
Frente a la pérdida saber que el Espíritu nos llena con las palabras de
Jesús: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la
da. No se turbe vuestro corazón, ni
tenga miedo.” (Juan 14:27)
Conclusión:
En un Puerto Rico como el que nos ha tocado
vivir los sueños, la esperanza y las posibilidades parecen esfumarse. Los acreedores vienen a buscar nuestra
familia y pasarnos la factura de nuestra vida y acciones pasadas. Pero en nuestra casa y en esta casa hay
aceite que fluye. Hoy es día de buscar la vasija de nuestro corazón, de nuestra
vida para dejar que Dios obre a favor nuestro.
Hay aceite y no se acaba, hay aceite para el pueblo de Vega Alta, para
los barrios, para la costa. Salgamos
juntos a buscar el aceite que Dios provee para traer una buena noticia a este
pueblo y a nuestro Puerto Rico.
Celebremos un nuevo comienzo que Dios tiene para este pueblo.
3 comentarios:
Excelente mensaje. A Dios la gloria x su provicion.
Excelente mensaje. A Dios la gloria x su provicion.
Excelente mensaje. A Dios la gloria x su provicion.
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