¿Qué tienes?
Texto Bíblico: Génesis 21:9-21
Introducción:
Agar, era una mujer que
fue víctima de todas las circunstancias de su vida. La historia bíblica nos dice que era
esclava. Eso nos deja ver que no tenía
poder de decisión sobre su vida. Tiene
un hijo producto de una relación impuesta y ahí comienzan los problemas entre
ella y Sara, su dueña. Su vida estuvo
marcada por situaciones que ella no buscó o quiso. En dos ocasiones fue echada de la casa de su
señora con su hijo y en ambas ocasiones, experimentó un encuentro con
Dios. En los momentos de crisis, de
perdida, de falta de esperanza, Dios se hace presente para la vida de esta
familia, no tradicional, pero que estaba en la noticia de Dios. Agar, la esclava marginada, humillada, tiene
una oportunidad para ella y su hijo porque el Dios de la promesa cumple Su
Palabra sobre nosotros. En el desierto
de Beerseba tiene un segundo encuentro con el Viviente que me Ve, que se afirma
en la promesa, sus ojos fueron abiertos y Dios estuvo con ellos. Como Agar muchos hoy día vemos la crisis, los
conflictos y en ocasiones nos refugiamos debajo del arbusto y nos echamos a
morir. Como a esta mujer, Dios te ve y
sale a tu encuentro hoy.
El Conflicto
Ante
el nacimiento de Isaac, Agar e Ismael se convierten en un verdadero problema
para Sara. Los celos, la primogenitura y
herencia, las burlas entre otras cosas comienzan a tomar protagonismo en esta
casa. Luego del destete de Isaac, Ismael
comenzó a burlarse y tal vez hasta reclamar que era el hermano mayor. Este conflicto había escalado de tal forma,
que aunque a Abraham le pareciera injusto e inadecuado, Sara le pide que los
echara fuera de la casa. Cuantas veces
nos hemos encontrado en conflictos dentro de los trabajos, de situaciones
familiares, diferentes escenarios donde estamos, incluyendo tal vez la Iglesia. En este conflicto, Agar llevaba la peor parte
porque era la esclava, quien no tenía voz, ni voto, cuya opinión no contaba.
La Crisis
Y
en ocasiones los conflictos nos llevan a la crisis. Esta crisis familiar, se convertiría en una
crisis mayor al salir de la casa. Abraham
es despojado de uno de sus hijos, Agar es echada al desierto con un pedazo de
pan y un odre de agua. Y cuando todo se
acaba acomoda al muchacho y se aleja a un tiro de arco, para no verlo morir. Muerta en vida ante la crisis, Dios aparece,
porque escucha la voz del muchacho. Ante
la crisis, donde no hay agua, donde no hay comida, donde hemos pasado la zarza
y el guayacán, Dios escucha nuestra voz y abre nuestros ojos.
Encuentro con Dios
Y
ante el clamor de ese muchacho y la crisis de su madre, Dios prepara el
escenario para un nuevo y contundente encuentro. Todos los días Dios sale a nuestro encuentro
y nos pregunta, ¿Qué tienes? En
puertorriqueño diría, ¿qué pasa mija o mijo?
Un nuevo encuentro entre esta mujer y el Dios que me Ve. Un encuentro que produce paz, un encuentro
que renueva la promesa, un encuentro que abre los ojos a la bendición y cuidado
de Dios. “Y el
ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del
muchacho en donde está. Levántate, alza
al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una
fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho…” (Genesis 21:17-20ª) Dios sale a
nuestro encuentro para cumplir SU promesa sobre nuestra vida y nuestra casa, pero
muchas veces los conflictos y las crisis no nos permiten ver al Dios que nos
está mirando presto a abrir nuestros ojos para acompañarnos.
Conclusión:
El mundo que nos ha tocado vivir parecería que
está marcado por el conflicto, la crisis, los dimes y diretes en todos los
niveles sociales. Muchas familias se
levantan y salen con un odre de agua y un pedazo de pan y se echan a morir
debajo del arbusto. El conflicto
familiar, la crisis de salud, el desierto económico nos hace sentarnos a un
tiro de arco y no vemos. En días
recientes recibí la noticia de un colega que conozco hace muchos años que se
quitó la vida. Vimos en los medios que
la doctora que protagonizó un incidente con unos pacientes, también se echó a morir. Y esa es la terrible historia de mucha de
nuestra gente que todos los días encuentran que se acabó el pan y no hay agua
en el odre. Dios nos está mirando, el
Viviente que me Ve, tiene su mirada puesta en nosotros y nosotras. Su promesa se cumplirá sobre nuestra
casa. Abre tus ojos y mira la fuente de
agua que Cristo ha preparado para nuestras familias. Agua de esperanza, que salta para vida. No temas, porque Dios ha escuchado hoy tu voz
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