domingo, 3 de mayo de 2015

Delante de Jesús

Delante de Jesús

Texto Bíblico: Lucas 5:17-26

Jesús había comenzado ya su ministerio de sanidad y salvación.  El evangelista Lucas quien como buen médico cuida y muestra los detalles nos advierte que “su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.  Más el se apartaba a lugares desiertos, y oraba”  Jesús llenaba el Bithorn, llenaba el Choliseo, el Madison Square Garden, póngale nombre, pero siempre se apartaba a orar.  La gente veía algo diferente en este hombre que de Nazaret venía compartiendo un mensaje de oportunidades, de sanidad, de esperanza para un pueblo que al igual que nosotros estaba en bancarrota.  Las crisis traen oportunidades o pueden hundirnos más, todo depende donde nos ubiquemos, ¿queremos estar delante de Jesús, o queremos ver si Jesús nos falla?  Después de 48 años, yo quiero decirles que el evangelio funciona, que trae esperanza y respuesta a nuestra vida y que vivir delante de Jesús sigue siendo la alternativa.

La multitud
Todos querían escuchar a este rabino que venía de Nazaret, sin credenciales importantes.  Su mensaje y testimonio era poderoso, la gente que estaba necesitada de un refrigerio ante la opresión comenzó a mirar a este hombre.  En esta multitud había gente común y corriente como usted y yo, pero también había fariseos y doctores de la ley.  Cuando no hay esperanza, cuando hay un pueblo en crisis las multitudes se reúnen donde parecen que conseguirán un respiro.  Si vemos las noticias, la gente hace filas largas en las ferias de empleo, o cuando abre un negocio; para conseguir un hogar seguro… La gente tiene necesidad, usted y yo que todavía tenemos trabajo, pensión o seguro social, tenemos que ajustarnos porque recibimos lo mismo y nos sobra menos.  Cada vez vemos más y diversos diagnósticos médicos que nos estremecen y nos paralizan.

Delante de Jesús
Como aquel hombre en el lecho somos una sociedad paralizada, por los problemas económicos, sociales, emocionales, de salud física.  Estamos en un lecho donde necesitamos que otros nos ayuden a movernos.  Aquellos hombres que cargaban al paralítico y que Marcos nos dice eran 4, buscaban llevarle dentro y ponerle delante de él.  Como la multitud no les permitía llegar, se subieron al techo “y por el tejado bajaron con el lecho, poniéndolo en medio, delante de Jesús”  Cuando vencemos los obstáculos para ponernos delante de Jesús comenzamos a andar en fe.  Esta semana decidimos romper el techo, vencer el cansancio, los asuntos diarios y de lunes a viernes el templo estuvo abierto para ponernos delante de Jesús.  Para enfrentar la vida, para atender este tiempo que nos ha tocado vivir, tenemos que ser comunidad, ayudarnos y ponernos delante de Jesús.

Asombro
Y al ponernos delante de Jesús, habrá oposición e incredulidad, pero también asombro.  Ante la controversia por el perdón de los pecados, que viene de la creencia que las enfermedades se debían al pecado de la persona o de la familia; Jesús le dice a ese hombre: “Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa.”  Ante aquella multitud, ese hombre que llegó delante de Jesús sin esperanza, cargado por otros, se fue a su casa glorificando a Dios.  “Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas”  Las crisis nos permiten ver las maravillas de Dios.  Las vemos en el texto bíblico, las vimos en el 33, en los 70, a finales de los 80 y las veremos hoy.

Conclusión:
Aquellos 4 hombres y el paralítico entendieron que la única forma de enfrentar la crisis y el momento era siendo comunidad y llegar delante de Jesús.  Usted y yo tenemos que juntos ponernos delante de Jesús.  Tenemos que buscar el espacio, la posibilidad, el momento para estar delante del Señor.  Usted y yo tenemos que buscar el perdón y la sanidad de nuestro cuerpo y nuestras emociones para ser una comunidad sana que reciba la gente y la gente se quede.  Lllegaran paralíticos no solo físicamente, sino emocional y espiritualmente, que literalmente los tendremos que cargar, pero eso requiere fe, eso requiere sanidad de mi parte.  Eso requiere que yo me ponga a los pies de Jesús, reciba su perdón, lo deje arrancar las raíces de amargura de mi corazón y escuche su voz.  Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.  Vamos a salir glorificando a Dios por lo que ha hecho hoy y va a seguir haciendo sobre nuestra casa.

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