miércoles, 27 de julio de 2011

Escuchar la Voz de Dios

Texto Bíblico: Jueces 3: 16-19

Hace unos días me encontraba en el auto banco y un vehículo en la fila nos deleitaba a todos y todas con su música de bachata. Subí mi cristal mientras esperaba para escapar un poco de esa melodía y en eso la joven del banco me habla y se me dificulta escucharla así que le pido que repita lo que me dijo y así finalizo y escapo por mi vida. En un mundo lleno de tanto ruido perdemos muchas oportunidades para escuchar la voz de Dios y ver la acción de Dios en nuestras vidas. Israel tenía un pasado glorioso, de victorias que Dios les había dado por obediencia a su pacto. Dios quiere hablarnos, tener pacto con nosotros y que podamos escuchar lo que Dios trae para nosotros hoy.

Pasado, Presente y Futuro

Ya Josué había muerto y su generación con él. Las nuevas generaciones no habían escuchado hablar del Dios que había hecho actos portentosos en medio de su pueblo. Así deciden irse tras los baales o dioses cananeos. En este mundo de tanta tecnología vivimos el presente, como si lo pasado no existiera y el futuro lo forjamos en este mismo instante. Twitter, Facebook y otras redes sociales nos mantienen al día de lo que pasa. ¿Podemos recordar eventos importantes que marcan nuestra vida? ¿Podemos recordar eventos y experiencias que marcan nuestra fe y nuestro encuentro con Dios? Recuerdo a mi abuela con ternura llevándome a los Encuentros Bíblicos de Verano en la ICDC en Espinosa; Recuerdo las experiencias en mis días de joven cuando mi pastor nos acompañaba y todos nos dormíamos primero que él; Recuerdo la Cantata del coro en diciembre de 1984 que me llevó a tomar decisiones y bajar a las aguas bautismales en abril del 1985.

Dios escucha nuestra voz

Aún recuerdo cuantas veces Dios ha escuchado el clamor de hombres y mujeres que nos han precedido en la fe, como dice la carta a los Hebreos esa gran nube de testigos. Y a través de toda la historia bíblica vemos a Dios escuchando el clamor de su pueblo. Dice el texto que Dios escuchaba el clamor, que levantaba jueces entre el pueblo, “porque Jehová era movido a misericordia al oírlos gemir por causa de quienes los oprimían y afligían. Dios escucha nuestros miedos, nuestras aflicciones, y lo que nos entristece. Dios está atento al clamor nuestro por nuestras familias, por nuestro pueblo, por nuestros gobernantes. Dios no nos desampara. Dios nos escucha, pero muchas veces nosotros y nosotras no afinamos nuestro oído con el Señor. El Señor guarda silencio para escuchar lo que tenemos que decir. Y nosotros y nosotras, ¿estamos hablando sin parar o también tenemos pausas y silencios para escuchar a Dios?

Escuchando a Dios

Israel era un pueblo rebelde, pero clamaba a Dios en momentos de necesidad. Dios habla de diversas maneras, hay palabra que nos recuerda el amor y la misericordia, pero también hay palabra en la que Dios nos corrige en nuestros actos. Escuchar y obedecer a Dios era la clave para un pueblo al que Dios le dio instrucciones precisas. Yo te invito a pasar un minuto en silencio, cierra tus ojos y escucha a Dios. Dios habló en el bautismo de Jesús, y también habló cuando Cristo fue a la cruz. Dios nos sigue hablando hoy, ¿estamos escuchando?

Conclusión:

Cántico: La Última Palabra: Dame de tu eterna paz, dame el don para esperar, ayúdame a confiar en ti, porque en mis fuerzas no puedo más. Tú eres mi sustento, Tú mi creador y la última palabra, la tienes Tú.

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