miércoles, 1 de agosto de 2012

El Dialogo que nos Une


Texto Bíblico: Efesios 4:1-6

Introducción:
Hace varias semanas mi Abuela Adela cumplió 100 años.  De ella aprendí la fe, a tener temor de Dios y creer en la fidelidad de Dios.  Mientras reflexionaba en Efesios 4, pensaba en los diálogos con abuela y la fe y el Señor siempre han estado presentes.  La Iglesia en ocasiones habla de todo, menos de lo que es importante, que Jesucristo, es el Señor de la Iglesia y que es el mismo ayer, hoy y por la eternidad.  La ola de noticias trágicas que arropan el país, nos está llevando a la incapacidad de comunicarnos con nuestra familia, con la juventud y la niñez, para llevarles la buena noticia que hay en Cristo.  A mí me parece que para que haya dialogo intergeneracional, tenemos que comenzar escuchar, compartir,  conversar y testificar las buenas noticias que hemos recibido.  Pablo, le escribe a la Iglesia en Efeso, para sostener las cosas que nos unen y que son importantes para nosotros y nosotras como creyentes.  El mensaje llegó en forma escrita y atendiendo lo necesario.  Y nosotros estamos escuchando a las generaciones jóvenes o ellos nos están entendiendo.
¿De qué hablamos?
Pablo hace una invitación a que cuidemos el testimonio de ser creyentes.  Por 98 años la Iglesia en Anones ha hablado sobre la buena noticia de Cristo.  Pablo nos invita a guardar la Unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.  Lo que es de Dios nos da paz.  Mientras lo que compartimos en nuestras conversaciones tiene que ver con la unidad del Espíritu, Dios pone paz en nuestros corazones.   Pero cuando las emociones, las luces y lo que los demás opinan van por encima de lo que Dios quiere, se rompe la paz.  Proclamamos que somos un cuerpo, un Espíritu, que es un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos.  Claro que eso nos recuerda el corito que somos uno en Cristo, somos uno, uno solo.  Y puede tener diferentes ritmos, usar diferentes instrumentos, hacer una pantomima, una dramatización y hasta en lenguaje de señas y seguimos siendo Uno en Cristo, Uno Solo
¿Cómo dialogamos?
Cuando dialogamos implica que hay 2 o más personas.  En el Puerto Rico que vivimos, tenemos la costumbre de realizar monólogos.  Cuando oramos, muchas veces hablamos y nos desahogamos, y no le permitimos a Dios hablarnos.  En la Iglesia hablamos, hablamos y queremos que nos escuchen, pero no validamos las ideas de otros.  Solo para pensar, ¿cuándo fue la última vez que escuchamos a nuestros niños, si les gusta la escuela dominical?  La Iglesia tiene que buscar avenidas de dialogo entre todos y todas los y las que formamos el cuerpo de Cristo. 
Dialoguemos pues…
Las celebraciones como los aniversarios, requieren equipos de trabajo para coordinar esfuerzos.  Celebramos la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.  Celebramos que somos un cuerpo, es un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.  Dialoguemos pues, del Gozo que tengo yo en servir a Cristo.  Dialoguemos pues, de la sanidad que recibimos por el toque de Cristo.  Dialoguemos pues, de la esperanza y la provisión que trae Cristo a nuestro hogar.  Dialoguemos y celebremos la diversidad de la Iglesia.  Cantemos y saltemos con nuestros niños y niñas; usemos las bellas artes con nuestros adolescentes y jóvenes; tengamos amor y paciencia con nuestros ancianos, respetemos las opiniones de nuestros contemporáneos.
Conclusión:
Hace unos años que venimos experimentando un fenómeno muy particular en Puerto Rico y en otras partes del mundo que se llama intolerancia.  Cuando los seres humanos perdemos la capacidad del dialogo, de la tolerancia, la paciencia y la paz, comenzamos a demostrar características violentas.  El apóstol Pablo nos hace una invitación especial: “…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;…  Vamos juntos a la mesa del dialogo de la grandeza de Dios y celebremos y compartamos con otros que somos unos en Cristo.

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