Texto Bíblico: Romanos 12:2
Introducción:
Para ser transformados y
tener un nuevo comienzo en la vida, debemos entrar en un proceso de
reflexión. El apóstol Pablo era un
experto en este asunto de reflexionar, tanto así que grandes personajes de la
vida de la Iglesia fueron impactados por sus escritos. En el proceso de reflexionar o sentarnos a
pasar revista sobre nuestra vida tenemos que incluir a Dios en todo lo que
hacemos. Yo quisiera compartir con
ustedes algo que a mí me gusta hacer cuando la familia está en la casa, y eso
son brownies. Los brownies necesitan
cuatro ingredientes: la mezcla, un huevo, agua y aceite. (Durante la predicación
preparamos la mezcla) Para que esa
mezcla de la cajita se transforme en deliciosos brownies hay que unir
todo. La mezcla como nuestra vida,
necesita del agua que salta para vida para ser transformados, la unción del
aceite del Espíritu que nos permite tener ese nuevo comienzo que anhelamos todo
en la Unidad que Cristo nos da.
Agua que transforma
Cuando
Jesús comenzaba su ministerio fue bautizado con agua por Juan el Bautista. Caminando con los discípulos, Jesús pasó por
Samaria y al encontrarse con una mujer de allí, le ofreció del agua que salta
para vida. El agua transformó la vida de
la samaritana. El agua transformó la
vida de los 3 mil que fueron bautizados por los apóstoles después que Pedro
terminó la predicación de Pentecostés. El
agua, que nos bautiza nos limpia de nuestra vida pasada, nos hace una nueva
criatura. Llegar a la experiencia del
bautismo es una que marca nuestra vida y un nuevo comienzo de pacto. Tal vez hoy es un buen día para reflexionar en
entrar a las aguas bautismales que cambian nuestra vida y toda nuestra
experiencia de fe.
Espíritu que transforma
Es
agua que transforma a nuestro espíritu. Y
el Espíritu Santo tomó el lugar de Jesús una vez el terminó su misión terrenal.
El Espíritu nos consuela, nos levanta,
nos enseña y cambia nuestro lamento en baile. Es el Espíritu que nos cambia nuestra forma de
ver las cosas y de vivir. Es poder
afirmar que no tengo que hacer lo que hagan los demás para ser popular. Ser transformados y transformadas por el poder
del Espíritu es ser capaces de ser diferente a todo lo que nos rodea. Es saber que la transformación comienza cuando
le permitimos al Espíritu trabajar, recordando las palabras del apóstol Pablo:
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos
de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles.” (Rom 8:26) Es dejar que el Espíritu Santo quite lo que no
agrada a Dios. Que me quite las malas crianzas, que cambie mi vocabulario, mis
actitudes. Es saber que Dios tiene algo nuevo
y mejor para mí.
Unidos a un nuevo comienzo
Es
que cuando somos transformados en agua y Espíritu comenzamos a tener nuevas
experiencias. Ya no vengo a la Iglesia
obligado/a. Es dejar a Dios que trabaje
con mis debilidades y comenzar a caminar en nuevos pasos. Unidos con Jesús podemos tener un nuevo
comienzo. Jesús le pedía al Padre lo
siguiente: “Mas
no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por
la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en
ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me
enviaste.” (Juan 17:20-21) Podemos comenzar a sanar
las heridas del camino, mejorar la autoestima que otros y otras se han
encargado de dañar. “De modo que si
alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas.” (2Cor 5:17) Demos
la oportunidad al Espíritu de unir las cosas en nuestras vidas para un nuevo
comienzo.
Conclusión:
Cuando comenzamos yo preparé una mezcla para brownies. Hay para todos y todas los y las jóvenes de
la Iglesia. De igual forma muchachos y
muchachas hay una bendición especial para cada uno y cada una de ustedes. Dios quiere tratos nuevos con ustedes. Dios quiere que ustedes sean llenos del poder de
su Espíritu Santo, que renueven su pacto con agua y Espíritu. Hoy es un buen día para tomar decisiones,
para hacer cambios, para darle un espacio a Dios y ser diferente. Es el momento de reflexionar y dejar atrás lo
que nos duele para tomarnos de la mano con Jesús. Es un buen día para no conformarnos a nuestra
sociedad, sino ser transformados por la renovación de lo que entendemos, para
estar seguros de lo que Dios quiere para nosotros que siempre es bueno y mejor.
En nuestras Hay una unción aquí cayendo sobre ti,
cambiándote, llenando tu ser…
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