domingo, 5 de agosto de 2012

Transformados


Texto Bíblico: Romanos 12:2

Introducción:
Para ser transformados y tener un nuevo comienzo en la vida, debemos entrar en un proceso de reflexión.  El apóstol Pablo era un experto en este asunto de reflexionar, tanto así que grandes personajes de la vida de la Iglesia fueron impactados por sus escritos.  En el proceso de reflexionar o sentarnos a pasar revista sobre nuestra vida tenemos que incluir a Dios en todo lo que hacemos.  Yo quisiera compartir con ustedes algo que a mí me gusta hacer cuando la familia está en la casa, y eso son brownies.  Los brownies necesitan cuatro ingredientes: la mezcla, un huevo, agua y aceite. (Durante la predicación preparamos la mezcla)  Para que esa mezcla de la cajita se transforme en deliciosos brownies hay que unir todo.  La mezcla como nuestra vida, necesita del agua que salta para vida para ser transformados, la unción del aceite del Espíritu que nos permite tener ese nuevo comienzo que anhelamos todo en la Unidad que Cristo nos da.
Agua que transforma
Cuando Jesús comenzaba su ministerio fue bautizado con agua por Juan el Bautista.  Caminando con los discípulos, Jesús pasó por Samaria y al encontrarse con una mujer de allí, le ofreció del agua que salta para vida.  El agua transformó la vida de la samaritana.  El agua transformó la vida de los 3 mil que fueron bautizados por los apóstoles después que Pedro terminó la predicación de Pentecostés.  El agua, que nos bautiza nos limpia de nuestra vida pasada, nos hace una nueva criatura.  Llegar a la experiencia del bautismo es una que marca nuestra vida y un nuevo comienzo de pacto.  Tal vez hoy es un buen día para reflexionar en entrar a las aguas bautismales que cambian nuestra vida y toda nuestra experiencia de fe.
Espíritu que transforma
Es agua que transforma a nuestro espíritu.  Y el Espíritu Santo tomó el lugar de Jesús una vez el terminó su misión terrenal.  El Espíritu nos consuela, nos levanta, nos enseña y cambia nuestro lamento en baile.  Es el Espíritu que nos cambia nuestra forma de ver las cosas y de vivir.  Es poder afirmar que no tengo que hacer lo que hagan los demás para ser popular.  Ser transformados y transformadas por el poder del Espíritu es ser capaces de ser diferente a todo lo que nos rodea.  Es saber que la transformación comienza cuando le permitimos al Espíritu trabajar, recordando las palabras del apóstol Pablo: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Rom 8:26)  Es dejar que el Espíritu Santo quite lo que no agrada a Dios. Que me quite las malas crianzas, que cambie mi vocabulario, mis actitudes.  Es saber que Dios tiene algo nuevo y mejor para mí.
Unidos a un nuevo comienzo
Es que cuando somos transformados en agua y Espíritu comenzamos a tener nuevas experiencias.  Ya no vengo a la Iglesia obligado/a.  Es dejar a Dios que trabaje con mis debilidades y comenzar a caminar en nuevos pasos.  Unidos con Jesús podemos tener un nuevo comienzo.  Jesús le pedía al Padre lo siguiente: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:20-21)  Podemos comenzar a sanar las heridas del camino, mejorar la autoestima que otros y otras se han encargado de dañar.  “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2Cor 5:17)  Demos la oportunidad al Espíritu de unir las cosas en nuestras vidas para un nuevo comienzo.
Conclusión:
Cuando comenzamos yo preparé una mezcla para brownies.  Hay para todos y todas los y las jóvenes de la Iglesia.  De igual forma muchachos y muchachas hay una bendición especial para cada uno y cada una de ustedes.  Dios quiere tratos nuevos con ustedes.  Dios quiere que ustedes sean llenos del poder de su Espíritu Santo, que renueven su pacto con agua y Espíritu.  Hoy es un buen día para tomar decisiones, para hacer cambios, para darle un espacio a Dios y ser diferente.  Es el momento de reflexionar y dejar atrás lo que nos duele para tomarnos de la mano con Jesús.  Es un buen día para no conformarnos a nuestra sociedad, sino ser transformados por la renovación de lo que entendemos, para estar seguros de lo que Dios quiere para nosotros que siempre es bueno y mejor.  En nuestras  Hay una unción aquí cayendo sobre ti, cambiándote, llenando tu ser…

No hay comentarios: